"La verdad pasa por el documental"

El joven tucumano Carlos Rossini, que vive en México, se especializó en distintas actividades cinematográficas. Realizó numerosos cortos y ahora prepara dos largometrajes. Tiene su productora.

(LA GACETA /José Nuno)
(LA GACETA /José Nuno)
17 Mayo 2006
"Creo que la verdad pasa por el documental, por eso es que hay mucha gente que cada vez más le presta atención a este género; es muy fuerte lo que pasa con el público, porque elige revisar tu propia historia y no una semblanza de ficción".
Los conceptos pertenecen a Carlos Rossini, que tiene 30 años y, desde hace nueve, está radicado en México, donde se especializó en fotografía, dirección y posproducción en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Además, es uno de los fundadores y directores de la productora Bambú Audiovisual, una empresa que presta servicios en México, Barcelona y Argentina.
"En estos momentos tenemos cinco proyectos cinematográficos para coproducir con Argentina; nuestra productora existe con ese objetivo, pero sobrevivimos haciendo comerciales o rentando los equipos", contó el tucumano, tras aclarar que la iniciativa surgió con un pequeño capital, pero que, en un par de años, se ha fortalecido mucho, con la adquisición de equipos de sonido, iluminación y cámaras.
Rossini dirigió distintos cortos y está preparando dos largometrajes, uno de los cuales se rodaría en Argentina en el segundo semestre del año. "Serán documentales. Creo que la gente quiero eso de ?contame tu historia?, por eso digo que, para muchos, la verdad pasa por este género; el público aprecia no ya las historias de los grandes héroes, sino de las personas comunes, de la vida cotidiana".
En ese sentido, tras indicar que directores como Lars von Trier (con las pautas contenidas en el conocido manifiesto Dogma) y Werner Herzog han hecho un culto del documental, sostuvo que Argentina está en una posición privilegiada en Latinoamérica. "En México se está rodando poco, pero aquí tienen una ley excelente, que todos envidiamos, porque tiende a reactivar la industria y no a pensar al cine únicamente como cultura", sostuvo.
Admirador del chino Wong Kar-Wai y de la salteña Lucrecia Martel, Rossini también participó como director de fotografía en diferentes películas. "El director de fotografía es como el pintor, el que pone luces y sombras y da una coherencia artística; narra con la luz", explicó. "Un día más", se llama uno de los cortometrajes que dirigió en fotografía (la dirección general la hizo su esposa, la cordobesa María Inés Roqué, conocida por la realización "Papá Iván", que se estrenó el año pasado en Argentina) y que ganó el premio del público en el Festival Internacional de Morelia, en su última edición, en 2005.
Rossini cuenta, entre sus créditos como director general, con los títulos "Sunday, día de Dios", "Berlin Inside", "Boxer" y "Kuhn". También fue asistente de dirección en la serie de televisión "Corazón partido", y colaboró con Spike Jonze, Luis Estrada, Guillermo Navarro, Ellen Kuras y Taku Aeda, entre otros. Hizo, además, la posproducción de "Seguir siendo", un documental de Emiliano Altuna.
A pesar de su especialización y de su intensa actividad, Rossini, poco adepto a las notas periodísticas, aclara que no es fetichista con lo que hace. "Creo que esa historia del director y autor, que crea los cines respectivos, es un mito que ha frenado la producción; ser director no es una meca. Yo, por ejemplo, no dirigiría cualquier cosa porque sí. Incluso, me cuido de elegir hasta los comerciales en los que intervengo. Más bien entiendo la dirección como un proceso colectivo de colaboración de todo un equipo", concluyó.

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