15 Mayo 2006 Seguir en 
LOS ANGELES.- Hace unos días los medios de comunicación dieron a conocer la noticia: Jennifer Lopez ponía fin a su relación con la agencia ICM (International Creative Management) y firmaba un nuevo contrato con la agencia WMA (William Morris Agency). La razón, según algunos rumores, fue su descontento con el rumbo que recientemente había tomado su carrera.
Tal y como informó Pagesix.com, de The New York Post, "su agente hasta la fecha, Ed Limato, no la ayudó demasiado durante el último año. Lo único que logró fue que la contrataran para "Dallas", una remake contra el que todo el mundo apuesta".
La misma fuente afirmó que Jennifer se merece el Oscar por su papel en "Bordertwon", el filme que la unió con el español Antonio Banderas y que ha sido dirigido por Gregory Nava, quien ya trabajó con ella en "Selena". Por esa misma razón no debería haber aceptado hacer "Dallas".
Lo cierto es que durante los últimos cuatro años, la protagonista de "Monster-in-Law" ha cambiado constantemente de agentes, representantes, relaciones públicas y asesores, en un intento de retomar los controles de una carrera que ha sufrido considerables altibajos. El reciente cambio de agentes es una forma más de intentar rescatar su carrera y de limpiar su imagen en esa incesante búsqueda del éxito y la popularidad perdidas.
No cabe la menor duda de que Jennifer Lopez ha aprendido la lección que le enseñó su relación con Ben Affleck y su paralela apuesta por películas como "Gigli" y "Jersey Girl". Desde que se casó con el también cantante y actor Marc Anthony, su presencia en los medios de comunicación ha descendido considerablemente, a pesar del efusivo intercambio de "te quiero" y "lo sé, lo sé" en el que los dos se enzarzaron durante la reciente ceremonia de entrega de los Premios ALMA, celebrada el pasado domingo en Los Angeles. En ella, el cantante recibió un galardón honorífico.
A pesar de todo, aún existen restos de la vorágine creada a raíz de sus relaciones con Sean "P. Diddy" Combs y Affleck.
Hace un mes, los abogados de Lopez presentaron una demanda contra su ex marido, Ojani Noa, por infracción de contrato. Según aquella, Noa le habría exigido cinco millones de dólares a cambio de no desvelar nada sobre su vida privada. La demanda afirma que el acusado aseguró que su ex esposa había mantenido relaciones con Marc Anthony cuando este aún estaba casado con la ex Miss Universo Dayanara Torres, de la que se divorció en 2004.
Al igual que la sucesión de despidos que adornan la carrera de la cantante de "Love Don?t Cost a Thing", sus constantes demandas y acusaciones ante la ley también han alcanzado una notoriedad que probablemente han afectado su carrera profesional y su imagen pública.
Que se hable más de Jennifer Lopez por sus relaciones personales, los cambios de representación, los juicios legales y las polémicas públicas, ha incidido negativamente en la impresión del público con respecto a su trabajo. Pero sus más recientes proyectos cinematográficos, con la excepción de la anunciada versión para la pantalla grande de "Dallas", parecen alejarse de sus apuestas precedentes, que fracasaron en taquilla. (Especial)
Tal y como informó Pagesix.com, de The New York Post, "su agente hasta la fecha, Ed Limato, no la ayudó demasiado durante el último año. Lo único que logró fue que la contrataran para "Dallas", una remake contra el que todo el mundo apuesta".
La misma fuente afirmó que Jennifer se merece el Oscar por su papel en "Bordertwon", el filme que la unió con el español Antonio Banderas y que ha sido dirigido por Gregory Nava, quien ya trabajó con ella en "Selena". Por esa misma razón no debería haber aceptado hacer "Dallas".
Lo cierto es que durante los últimos cuatro años, la protagonista de "Monster-in-Law" ha cambiado constantemente de agentes, representantes, relaciones públicas y asesores, en un intento de retomar los controles de una carrera que ha sufrido considerables altibajos. El reciente cambio de agentes es una forma más de intentar rescatar su carrera y de limpiar su imagen en esa incesante búsqueda del éxito y la popularidad perdidas.
No cabe la menor duda de que Jennifer Lopez ha aprendido la lección que le enseñó su relación con Ben Affleck y su paralela apuesta por películas como "Gigli" y "Jersey Girl". Desde que se casó con el también cantante y actor Marc Anthony, su presencia en los medios de comunicación ha descendido considerablemente, a pesar del efusivo intercambio de "te quiero" y "lo sé, lo sé" en el que los dos se enzarzaron durante la reciente ceremonia de entrega de los Premios ALMA, celebrada el pasado domingo en Los Angeles. En ella, el cantante recibió un galardón honorífico.
A pesar de todo, aún existen restos de la vorágine creada a raíz de sus relaciones con Sean "P. Diddy" Combs y Affleck.
Hace un mes, los abogados de Lopez presentaron una demanda contra su ex marido, Ojani Noa, por infracción de contrato. Según aquella, Noa le habría exigido cinco millones de dólares a cambio de no desvelar nada sobre su vida privada. La demanda afirma que el acusado aseguró que su ex esposa había mantenido relaciones con Marc Anthony cuando este aún estaba casado con la ex Miss Universo Dayanara Torres, de la que se divorció en 2004.
Al igual que la sucesión de despidos que adornan la carrera de la cantante de "Love Don?t Cost a Thing", sus constantes demandas y acusaciones ante la ley también han alcanzado una notoriedad que probablemente han afectado su carrera profesional y su imagen pública.
Que se hable más de Jennifer Lopez por sus relaciones personales, los cambios de representación, los juicios legales y las polémicas públicas, ha incidido negativamente en la impresión del público con respecto a su trabajo. Pero sus más recientes proyectos cinematográficos, con la excepción de la anunciada versión para la pantalla grande de "Dallas", parecen alejarse de sus apuestas precedentes, que fracasaron en taquilla. (Especial)







