15 Mayo 2006 Seguir en 
"¡Adelante!", gritó Fernando "Pino" Solanas mientras enfocaba con su cámara a tres trabajadores que cargaban una mesita de luz, varias sillas y un sillón vetusto en la parte trasera de la camioneta. Los hombres, que interpretaban a tres desempleados, pusieron todo en la Rastrojero, y luego empezaron a repechar una polvorienta calle dejando atrás una casa desvencijada.
"Esta escena es una alegoría de los argentinos que debieron dejar sus pueblos tras el cierre de los ferrocarriles, para instalarse en las villas miseria de las grandes ciudades. Esa es la gran tragedia argentina", confesó el realizador.
Solanas, el premiado director de "La dignidad de los nadies", estuvo ayer en Tafí Viejo, donde rodó -en pleno mediodía- algunas escenas para su nuevo documental "Argentina latente", que se estrenará en octubre.
"Esta nueva película habla de los recursos y las riquezas del pueblo argentino que fueron vilmente despilfarradas por los últimos gobiernos. Los talleres de Tafí Viejo son un ejemplo concreto de ello y, por eso mismo, volví a esta ciudad. Quise grabar unas cuantas escenas sobre el abandono y la depredación de que fueron objeto estos talleres", le confesó a LA GACETA tras un alto en el rodaje.
Solanas, que estaba acompañado por un par de colaboradores y por el dirigente Miguel Herrera (representante de los trabajadores ferroviarios), no sólo estuvo filmando en los talleres, sino también en el cementerio de Tafí Viejo. "Es que el cierre de los ferrocarriles ha dejado un centenar de muertos en todo el país. Son víctimas que nadie conoce y que me sentí en la obligación de mostrar", declaró. De hecho, gran parte de las escenas se hicieron en la tumba del trabajador Ricardo Gutiérrez, que murió en 2002.
También se realizaron tomas en la Villa Obrera. En la intersección de Santiago del Estero y Ezequiel Bravo se rodó la escena de la camioneta, que concitó la atención de los vecinos de la zona. "¿Habrá posibilidad de que yo aparezca como actor?", preguntó irónicamente Marcelino García, un jubilado que pasaba por el lugar y se detuvo a mirar la escena. "¿Y si me vela el rollo?", le retrucó Solanas con su particular humor porteño.
"El plan de destrucción sistemático al que fueron sometidos los ferrocarriles argentinos acabó con 700 estaciones y dejó en el desamparo no sólo a pequeños pueblos que dependían del tren, sino que puso en jaque mate las pequeñas economías regionales. De todo esto y de muchas otras cosas más hablo en mi película", agregó el realizador.
"Esta escena es una alegoría de los argentinos que debieron dejar sus pueblos tras el cierre de los ferrocarriles, para instalarse en las villas miseria de las grandes ciudades. Esa es la gran tragedia argentina", confesó el realizador.
Solanas, el premiado director de "La dignidad de los nadies", estuvo ayer en Tafí Viejo, donde rodó -en pleno mediodía- algunas escenas para su nuevo documental "Argentina latente", que se estrenará en octubre.
"Esta nueva película habla de los recursos y las riquezas del pueblo argentino que fueron vilmente despilfarradas por los últimos gobiernos. Los talleres de Tafí Viejo son un ejemplo concreto de ello y, por eso mismo, volví a esta ciudad. Quise grabar unas cuantas escenas sobre el abandono y la depredación de que fueron objeto estos talleres", le confesó a LA GACETA tras un alto en el rodaje.
Solanas, que estaba acompañado por un par de colaboradores y por el dirigente Miguel Herrera (representante de los trabajadores ferroviarios), no sólo estuvo filmando en los talleres, sino también en el cementerio de Tafí Viejo. "Es que el cierre de los ferrocarriles ha dejado un centenar de muertos en todo el país. Son víctimas que nadie conoce y que me sentí en la obligación de mostrar", declaró. De hecho, gran parte de las escenas se hicieron en la tumba del trabajador Ricardo Gutiérrez, que murió en 2002.
También se realizaron tomas en la Villa Obrera. En la intersección de Santiago del Estero y Ezequiel Bravo se rodó la escena de la camioneta, que concitó la atención de los vecinos de la zona. "¿Habrá posibilidad de que yo aparezca como actor?", preguntó irónicamente Marcelino García, un jubilado que pasaba por el lugar y se detuvo a mirar la escena. "¿Y si me vela el rollo?", le retrucó Solanas con su particular humor porteño.
"El plan de destrucción sistemático al que fueron sometidos los ferrocarriles argentinos acabó con 700 estaciones y dejó en el desamparo no sólo a pequeños pueblos que dependían del tren, sino que puso en jaque mate las pequeñas economías regionales. De todo esto y de muchas otras cosas más hablo en mi película", agregó el realizador.
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