Ya estuve aquí antes

Vanilla Sky es la remake de "Abre los ojos", de Alejandro Amenábar. Además, el filme ofrece una proliferación de muecas de Penélope Cruz.

08 Mayo 2006
Vanilla Sky (Cameron Crowe, 2001) es la proliferación en muecas dulces dePenélope Cruz. También la pesadilla de un insensato que no apostó por loreal cuando era posible. Pero más que nada, y digámoslo con tono acusador,Vanilla Sky es la remake de Abre los ojos (1997), de Alejandro Amenábar.

Ambas cuentan la historia de un joven ganador (David en la estadounidense yCésar en la española) que, en la noche de su cumpleaños, mientras huye deuna mujer que lo asedia, conoce a Sofía (Penélope Cruz), la carismáticachica de su mejor amigo. Luego, y más allá de una noche de just talking conesta última, la perseguidora convence al héroe de que suba a su auto y, conél adentro, comete suicidio.

César-David sobrevive, pero queda terriblemente desfigurado. Sólo mesesdespués, ya sin posibilidad de operarse, se reencuentra con Sofía. Así,durante una fiesta bizarra en la que ella lo rechaza y su amigo lo abandonaal trote, el protagonista decide matarse, firmando antes contrato con unaempresa de criogenización que le promete congelarlo en espera de un futuromejor, dándole al mismo tiempo un sueño virtual permanente en el que todossus anhelos se realicen.

El problema se da cuando el subconsciente de César-David se trastorna, susueño se convierten en pesadilla y él, que allí había logrado estar conSofía, termina asesinándola y volviéndose Dr. Jekill y Mr. Hyde en loslaberintos interiores de su cabeza.

A partir este argumento (y una estructura que juega con repeticiones ydiferencias) son los modos de ver el mundo, personajes y atmósferas de cadaversión los que convierten al original español en una buena película deTerror-Sci-Fi, y al remake en un drama romántico, primero monumentofotográfico a Penélope Cruz y, después, pretensión de ciencia ficción querellena los huecos de la fantasía con permanentes explicaciones de losucedido.

En Abre los ojos la ciencia ficción se concreta mejor porque el mundo y lospersonajes nos convencen de su posible realidad (universo de lo verosímil):la figura de Sofía, su relación con César, son mucho más creíbles:bellísima, inteligente, más no por eso conmiserativa o angelical, su actitudes totalmente consecuente con la situación que la rodea.

Además, por si fuera poco, las relaciones económicas y los contratos nodejan de tener su costado maquiavélico: por eso, al momento de la verdad, elencargado de la empresa de criogenización no exalta filosóficamente lasposibles fallas de la conciencia del héroe sino que dice en buenespañol: "pagaste para vivir lo que te dio la gana".

Vanilla Sky hace demasiado esfuerzo para explicar la naturaleza de lasfiguras en esta gran pesadilla de David (el padre representado en elpsicólogo, la madre sacada de una actriz de los años ´50). Y no sólo eso, senos cuentan cosas algo imposibles de reponer, si pensamos que toda lapelícula transcurre dentro de David: mientras Amenábar se concentra en lamera sugestión de datos reales que nosotros como espectadores podamosextraer, en Vanilla Sky, por ejemplo, nos enteramos sin justificación que lachica llora la muerte del héroe y el amigo hace grandes funerales a pesar dela traición.

De todas formas, si Amenábar plantea mejores estructuras, guión y manejo dela acción, podemos felicitar la labor ornamental de Vanilla Sky, tanto en laelección de la música como en la comprensión de la profundidad del sueñoeterno a través de los cielos de Monet, la mejor decoración que estapelícula ha podido citar. (Por Mijal Bloch- Agencia MP).

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