29 Abril 2006 Seguir en 
NUEVA ORLEANS.- Con acordes de soul y jazz en el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong, Nueva Orleans (Luisiana, sur) lanza este jueves su clásico Festival de Jazz y Patrimonio, que se celebrará este fin de semana y el próximo a ocho meses del devastador huracán Katrina.
Se espera que decenas de miles de personas acudan al festival, atraídas por grandes nombres como Bob Dylan, Bruce Springsteen, Paul Simon, Elvis Costello y Fats Domino.
"La música de Nueva Orleans sigue siendo el faro que ilumina nuestra inquebrantable cultura", dijo Bethany Bultman, directora del New Orleans Musicians Clinic, una agrupación sin fines de lucro que organizó las actuaciones junto a autoridades del aeropuerto.
El grupo The Soul Rebels inaugurará este jueves la serie de conciertos que se presentarán por primera vez en la terminal aérea, antes de tocar en el Festival de Jazz el domingo. Los ocho miembros de la banda perdieron sus casas en la inundación que causó el huracán Katrina en agosto de 2005 y actualmente viven en Houston (Texas, sur).
Con un turismo a cuenta gotas y la mitad de sus habitantes dispersos a lo largo y ancho del país, las actuaciones de los músicos locales han sido más bien escasas. Muchos tienen la esperanza de que el festival ayude a revitalizar la afamada oferta musical de la ciudad.
"Todos tenemos mariposas en el estómago", dijo Lumar Leblanc, quien toca la tuba y es líder de la banda. "¿Vendrá el público? Estoy seguro de que si llegamos a un 70% de asistencia será un éxito, considerando que la ciudad ha estado tan traumatizada por el huracán", agregó.
Los responsables del Festival de Jazz no se atreven a especular sobre la concurrencia. Tradicionalmente, el evento atrae a unas 400.000 personas e inyecta a la economía de la ciudad en unos 200 o 300 millones de dólares.
Por primera vez, sin embargo, millones de personas en todo el mundo podrán "asistir" al festival de ambos domingos via Internet, donde se transmitirán simultáneamente los 10 escenarios en plena acción.El Festival de Jazz es un motor económico, un motor emocional y una celebración de nuestra cultura", dijo el portavoz del evento, Matthew Goldman.
Las arcas de la ciudad están prácticamente vacías y, su economía, hambrienta de turismo.
Si bien el histórico barrio French Quarter y otras zonas de la ciudad que se libraron de las inundaciones están intactas y operativas, los montones de escombros resultantes de la tormenta, las casas rodantes provistas por los servicios de emergencia, y los hogares vacíos de las zonas residenciales inundadas, son un descarnado recuerdo de la destrucción que causó Katrina.
Impertérritos, los responsables del festival suplican a turistas y locales a que acudan al velódromo Fair Grounds promocionando "el poder curativo de la música".
Al menos el 85% de las 27.799 habitaciones de hotel están reservadas por las próximas dos semanas, aunque muchas por funcionarios de gobierno, trabajadores de gestión de desastres y golfistas profesionales que acuden a un importante torneo en la ciudad esta semana.
De todos modos, las autoridades turísticas están esperanzadas. "Hace unos pocos meses, estábamos seguros de que no podríamos albergar un evento de esta relevancia", dijo Sandy Shilstone, presidenta de la agrupación para el turismo y la promoción de la ciudad.
Como las exitosas celebraciones de Mardi Gras hace dos meses, esta edición anual del Festival de Jazz y Patrimonio "mostrará al mundo que Nueva Orleans puede brillar de nuevo", dijo. (NA).
Se espera que decenas de miles de personas acudan al festival, atraídas por grandes nombres como Bob Dylan, Bruce Springsteen, Paul Simon, Elvis Costello y Fats Domino.
"La música de Nueva Orleans sigue siendo el faro que ilumina nuestra inquebrantable cultura", dijo Bethany Bultman, directora del New Orleans Musicians Clinic, una agrupación sin fines de lucro que organizó las actuaciones junto a autoridades del aeropuerto.
El grupo The Soul Rebels inaugurará este jueves la serie de conciertos que se presentarán por primera vez en la terminal aérea, antes de tocar en el Festival de Jazz el domingo. Los ocho miembros de la banda perdieron sus casas en la inundación que causó el huracán Katrina en agosto de 2005 y actualmente viven en Houston (Texas, sur).
Con un turismo a cuenta gotas y la mitad de sus habitantes dispersos a lo largo y ancho del país, las actuaciones de los músicos locales han sido más bien escasas. Muchos tienen la esperanza de que el festival ayude a revitalizar la afamada oferta musical de la ciudad.
"Todos tenemos mariposas en el estómago", dijo Lumar Leblanc, quien toca la tuba y es líder de la banda. "¿Vendrá el público? Estoy seguro de que si llegamos a un 70% de asistencia será un éxito, considerando que la ciudad ha estado tan traumatizada por el huracán", agregó.
Los responsables del Festival de Jazz no se atreven a especular sobre la concurrencia. Tradicionalmente, el evento atrae a unas 400.000 personas e inyecta a la economía de la ciudad en unos 200 o 300 millones de dólares.
Por primera vez, sin embargo, millones de personas en todo el mundo podrán "asistir" al festival de ambos domingos via Internet, donde se transmitirán simultáneamente los 10 escenarios en plena acción.El Festival de Jazz es un motor económico, un motor emocional y una celebración de nuestra cultura", dijo el portavoz del evento, Matthew Goldman.
Las arcas de la ciudad están prácticamente vacías y, su economía, hambrienta de turismo.
Si bien el histórico barrio French Quarter y otras zonas de la ciudad que se libraron de las inundaciones están intactas y operativas, los montones de escombros resultantes de la tormenta, las casas rodantes provistas por los servicios de emergencia, y los hogares vacíos de las zonas residenciales inundadas, son un descarnado recuerdo de la destrucción que causó Katrina.
Impertérritos, los responsables del festival suplican a turistas y locales a que acudan al velódromo Fair Grounds promocionando "el poder curativo de la música".
Al menos el 85% de las 27.799 habitaciones de hotel están reservadas por las próximas dos semanas, aunque muchas por funcionarios de gobierno, trabajadores de gestión de desastres y golfistas profesionales que acuden a un importante torneo en la ciudad esta semana.
De todos modos, las autoridades turísticas están esperanzadas. "Hace unos pocos meses, estábamos seguros de que no podríamos albergar un evento de esta relevancia", dijo Sandy Shilstone, presidenta de la agrupación para el turismo y la promoción de la ciudad.
Como las exitosas celebraciones de Mardi Gras hace dos meses, esta edición anual del Festival de Jazz y Patrimonio "mostrará al mundo que Nueva Orleans puede brillar de nuevo", dijo. (NA).
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