En junio pasado, LA GACETA constató dichos problemas en el coloso de avenida Sarmiento y Muñecas (grietas en algunos muros, inundación de los sótanos, humedad en las paredes y la situación de la caldera), y recibió el testimonio de diversos empleados. A partir de la publicación, a Carlos Martínez, Antonio Castillo y Claudio Gigena se les inició un sumario que desencadenó ahora en una sanción de apercibimiento.
"Se trata de un llamado de atención solamente, es lo mínimo y lo resolví de acuerdo lo aconsejado por la Dirección de Recursos Humanos", justificó el secretario Mauricio Guzman cuando LA GACETA lo consultó. Guzman aclaró que a los trabajadores se los acusa por no haber hecho la denuncia por vía jerárquica: "no es porque hablaron con LA GACETA, y además, el grueso de la denuncia era infundada". Pero los trabajadores no piensan lo mismo. "Nosotros no somos informantes del diario. Creemos que La Gaceta constató los hechos por sus propios medios, así que no estamos de acuerdo con la sanción, que además afecta nuestros antecedentes y queda en el legajo", se quejaron Martínez, Gigena y Castillo, quienes adelantaron que apelarán la medida. Agregaron que en sus planteos "no se salteó la vía jerárquica", porque "en oportunidades anteriores se había pedido el mantenimiento del teatro, por lo que las autoridades estaban al tanto de la situación".
Por otro lado, los trabajadores advirtieron que la pena que se les impuso deriva del Estatuto del Empleado Público que fue sancionado por el ex gobernador de la dictadura, Antonio Merlo.Guzman sostuvo en relación al San Martín que "se avanzó mucho en los camerinos y en los baños para técnicos en la planta baja"."Los problemas de cañerías, en el sótano y en las grietas, se han solucionado, y el de la caldera, nunca existió", aseguró el secretario. De todos modos, dijo que se avanza "de a poco", porque no hay presupuesto.
Un estado de malestar generalizado
Por Jorge Figueroa
No debe haber muchos antecedentes desde 1983 en adelante, de situaciones en las que, por quejarse sobre las condiciones de trabajo, los empleados públicos sean sancionados. El secretario de Cultura, Mauricio Guzman, está sentado en estos momentos sobre un polvaderal, porque a la sanción de los trabajadores del teatro San Martín, se le suman los despidos de bailarines, y las quejas - no tan silenciosas- en la Orquesta, en el Ballet y en el Coro Estables. Un petitorio firmado por más de 100 miembros de los cuerpos estables (elevado al gobernador José Alperovich) solicita que se termine con las persecusiones (que Guzman insiste en negar), además de 20 reclamos concretos. Está claro que existe un estado de malestar generalizado y que, de los aplausos, y expectativas que había recibido Guzman en su asunción, poco queda. Tiene muchos frentes abiertos, internos y externos. Por más que pueda exhibir buenos espectáculos o muestras (que generalmente son producciones externas), lo central es fortalecer a los cuerpos estables, que garantizan nuestra cultura.







