18 Abril 2006 Seguir en 
Buenos Aires.- El delegado del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la Argentina, Andrew Wolfe, se despidió durante la pasada Semana Santa de sus funciones y retornó a su país natal, los Estados Unidos, mientras el organismo crediticio está a punto de levantar la oficina que posee en esta ciudad.
El Fondo tiene previsto cerrar la delegación que posee en la capital argentina -ubicada en el edificio del Banco Central-. Para ultimar detalles de esa operación, quedó a cargo el segundo de Wolfe, Nigel Chalk, según trascendió ayer. Wolfe se hizo cargo de la oficina a mediados de 2005, en reemplazo del inglés John Dodswrth, según recordó el matutino porteño “Clarín”.
El levantamiento de la oficina del Fondo en Buenos Aires es un reflejo del enfriamiento de las relaciones entre esa institución y el Gobierno nacional, que se profundizó luego de que la Argentina decidió pagar, anticipadamente, la totalidad de la deuda con ese organismo (se concretó el 3 de enero de este año), por unos U$S 9.500 millones.
Según el sitio de noticias on line “Infobae.com”, después de que el país concretó el pago, le pidió al FMI que cerrara sus oficinas en la Argentina, como una forma de sellar la independencia que se logró tras cumplir con sus obligaciones. Si bien en un principio estaba en duda cumplir con la exigencia argentina, finalmente el titular del organismo crediticio, Rodrigo de Rato, aceptó.
En su decisión también influyó el recorte al que quedó sometido el FMI luego de perder ingresos por los intereses que cobraba a sus dos más grandes deudores: Brasil y Argentina. (NA-Especial)
El Fondo tiene previsto cerrar la delegación que posee en la capital argentina -ubicada en el edificio del Banco Central-. Para ultimar detalles de esa operación, quedó a cargo el segundo de Wolfe, Nigel Chalk, según trascendió ayer. Wolfe se hizo cargo de la oficina a mediados de 2005, en reemplazo del inglés John Dodswrth, según recordó el matutino porteño “Clarín”.
El levantamiento de la oficina del Fondo en Buenos Aires es un reflejo del enfriamiento de las relaciones entre esa institución y el Gobierno nacional, que se profundizó luego de que la Argentina decidió pagar, anticipadamente, la totalidad de la deuda con ese organismo (se concretó el 3 de enero de este año), por unos U$S 9.500 millones.
Según el sitio de noticias on line “Infobae.com”, después de que el país concretó el pago, le pidió al FMI que cerrara sus oficinas en la Argentina, como una forma de sellar la independencia que se logró tras cumplir con sus obligaciones. Si bien en un principio estaba en duda cumplir con la exigencia argentina, finalmente el titular del organismo crediticio, Rodrigo de Rato, aceptó.
En su decisión también influyó el recorte al que quedó sometido el FMI luego de perder ingresos por los intereses que cobraba a sus dos más grandes deudores: Brasil y Argentina. (NA-Especial)
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