11 Abril 2006 Seguir en 
Los estudiosos de la obra de Alberto Ginastera cuentan un total de 55 composiciones, de entre las cuales eligen a la ópera "Bomarzo" como el más conocido de sus trabajos. Se trata, sin dudas, de uno de los autores más importantes de la Argentina, y un notable representante del nacionalismo musical.
Ginastera, hijo de inmigrantes catalanes e italianos, nació en Buenos Aires el 11 de abril de 1916. Comenzó desde muy chico sus estudios musicales; a los 12 años ingresó en el Conservatorio Williams y en 1942 consiguió una beca de la fundación Guggenheim para estudiar en los EE.UU, que recién concretó en 1945. De regreso en la Argentina, fundó, junto con otros colegas, la Liga de Compositores, y colaboró para que se lograra la concreción del Conservatorio de La Plata y del Centro Latinoamericano para Estudios Musicales Avanzados, en el Instituto Di Tella, de Buenos Aires.
Ginastera tuvo una pésima relación con el gobierno de Juan Domingo Perón. Por ese motivo residió fuera del país a partir de 1945. Luego de la caída del régimen peronista, permaneció en Buenos Aires hasta 1969, cuando fijó su residencia en Ginebra. En esa ciudad murió el 25 de junio de 1983.
Producción importante
La obra de Ginastera cubre varios géneros musicales, aunque se la considera esencialmente tradicionalista. Además de la controvertida y elogiada "Bomarzo", compuso otras dos óperas, cinco ballets, música orquestal, conciertos para piano, cello, arpa y violín, obras corales, y música para teatro y para varias películas.
En las obras compuestas durante el primer período de su producción aparecen elementos populares argentinos y del folclore dentro de su música. "Danzas Argentinas" y el ballet "Estancia" pertenecen a esta etapa, y en ellas se puede apreciar influencias de Igor Stravinsky, Bela Bartok y Manuel de Falla.
Durante el tiempo en que residió en EE.UU, el compositor comenzó a emplear técnicas de composición más avanzadas, aunque sin abandonar el uso de elementos tradicionales populares. A este período pertenecen, entre otras, la Sonata Nº 1 para piano y la Pampeana Nº 3 para orquesta.
Los especialistas marcan el comienzo del último período de la obra de Ginastera hacia 1958. Se nota en la producción correspondiente a esta época la disminución del uso de elementos con características nacionales muy marcadas; se observa también la influencia sobre su música de las nuevas corrientes surgidas después del final de la Segunda Guerra Mundial, como el dodecafonismo, la aleatoriedad y la microtonalidad.
A esta última etapa corresponden la Cantata para América Mágica; un concierto para violín y las óperas "Don Rodrigo", "Bomarzo" y "Beatrix Cenci", que le dieron gran renombre internacional y lo ubicaron como el compositor latinoamericano más importante de su tiempo.
Ginastera, hijo de inmigrantes catalanes e italianos, nació en Buenos Aires el 11 de abril de 1916. Comenzó desde muy chico sus estudios musicales; a los 12 años ingresó en el Conservatorio Williams y en 1942 consiguió una beca de la fundación Guggenheim para estudiar en los EE.UU, que recién concretó en 1945. De regreso en la Argentina, fundó, junto con otros colegas, la Liga de Compositores, y colaboró para que se lograra la concreción del Conservatorio de La Plata y del Centro Latinoamericano para Estudios Musicales Avanzados, en el Instituto Di Tella, de Buenos Aires.
Ginastera tuvo una pésima relación con el gobierno de Juan Domingo Perón. Por ese motivo residió fuera del país a partir de 1945. Luego de la caída del régimen peronista, permaneció en Buenos Aires hasta 1969, cuando fijó su residencia en Ginebra. En esa ciudad murió el 25 de junio de 1983.
Producción importante
La obra de Ginastera cubre varios géneros musicales, aunque se la considera esencialmente tradicionalista. Además de la controvertida y elogiada "Bomarzo", compuso otras dos óperas, cinco ballets, música orquestal, conciertos para piano, cello, arpa y violín, obras corales, y música para teatro y para varias películas.
En las obras compuestas durante el primer período de su producción aparecen elementos populares argentinos y del folclore dentro de su música. "Danzas Argentinas" y el ballet "Estancia" pertenecen a esta etapa, y en ellas se puede apreciar influencias de Igor Stravinsky, Bela Bartok y Manuel de Falla.
Durante el tiempo en que residió en EE.UU, el compositor comenzó a emplear técnicas de composición más avanzadas, aunque sin abandonar el uso de elementos tradicionales populares. A este período pertenecen, entre otras, la Sonata Nº 1 para piano y la Pampeana Nº 3 para orquesta.
Los especialistas marcan el comienzo del último período de la obra de Ginastera hacia 1958. Se nota en la producción correspondiente a esta época la disminución del uso de elementos con características nacionales muy marcadas; se observa también la influencia sobre su música de las nuevas corrientes surgidas después del final de la Segunda Guerra Mundial, como el dodecafonismo, la aleatoriedad y la microtonalidad.
A esta última etapa corresponden la Cantata para América Mágica; un concierto para violín y las óperas "Don Rodrigo", "Bomarzo" y "Beatrix Cenci", que le dieron gran renombre internacional y lo ubicaron como el compositor latinoamericano más importante de su tiempo.







