Chirac sustituirá el contrato juvenil por un mecanismo de inserción laboral

La decisión fue anunciada en un escueto comunicado tras una reunión del jefe de Estado con el primer ministro, Dominique de Villepin.

10 Abril 2006
PARIS.- El gobierno francés decidió hoy retirar el Contrato Primer Empleo (CPE) y sustituirlo por otro mecanismo laboral destinado a los jóvenes, para poner fin a la ola de protestas y huelgas que ha provocado una grave crisis política en el país.

Esta decisión es una gran victoria para las organizaciones estudiantiles y sindicales, que apoyadas por la oposición de izquierda organizaron manifestaciones multitudinarias desde hace semanas y colocaron al gobierno conservador francés en un callejón sin salida a un año de las elecciones presidenciales.

El esperado anuncio de la retirada del CPE fue realizado por el presidente Jacques Chirac en un escueto comunicado en el que explica que el polémico contrato será reemplazado por otra medida laboral a favor de la inserción profesional de los jóvenes con dificultades para entrar en el mercado laboral.

La derrota de Villepin
La decisión fue confirmada minutos después por el primer ministro, Dominique de Villepin, que impulsó con ahínco este contrato y se convirtió hoy en su gran víctima.

"No se daban las condiciones necesarias de confianza y de serenidad, ni entre los jóvenes ni por parte de las empresas, para permitir la aplicación del CPE", declaró Villepin en una breve declaración pública.

De esta forma, el CPE, destinado a los trabajadores menores de 26 años, queda en la práctica anulado.

Este contrato, incluido en una ley más amplia sobre la igualdad de oportunidades que ya había sido promulgada por el gobierno a finales a marzo, será objeto ahora de una nueva propuesta de ley que será votada en los próximos días.

"Desde hace semanas, nuestro país vive una gran agitación. Los desórdenes en las universidades amenazan la celebración de exámenes de fin de año, las manifestaciones ponen en peligro la seguridad de los jóvenes. Todo esto obliga a encontrar una salida rápida a la crisis", declaró Villepin, con semblante serio y tono grave.

Los sindicatos dieron un ultimátum al gobierno y amenazaron con seguir adelante con sus protestas si el polémico contrato no era literalmente abrogado antes del 17 de abril.

La última jornada de movilización, organizada el pasado martes, reunió a entre uno y tres millones de personas.

Pero para Villepin, esta medida laboral era un instrumento esencial para luchar contra el desempleo entre los jóvenes que roza el 25% en este país.

Las razones de la oposición
Pero los sindicatos, estudiantes y la oposición de izquierda reprochan a Villepin el hecho de haber impuesto por la fuerza el CPE, sin realizar consultas previas con la izquierda o los actores sociales.

Además y según ellos, este contrato fomentaría la precariedad laboral y la inferioridad de condiciones del empleado frente a sus patrones.

Dos puntos concretos del CPE avivaron la cólera sindical y estudiantil: un período de prueba de dos años para el trabajador y el derecho a despedir al joven empleado sin dar ninguna explicación.

Hasta el final, Chirac intentó apoyar a Villepin en esta aventura. El primer ministro, considerado sucesor político del jefe de Estado y candidato potencial a sucederle en 2007, se encuentra en el momento más bajo de popularidad (25% de opiniones favorables) desde su llegada al cargo, en junio del 2005.

La presión contra Villepin venía de las calles pero también de su propio partido, la UMP (derecha en el poder), cuyo presidente, Nicolas Sarkozy, que no oculta sus ambiciones de cara a las elecciones del 2007, fue uno de los primeros en sugerir que el CPE debía modificarse.

De forma unánime, los analistas de los principales diarios franceses coincidían el lunes en la necesidad de poner fin a la crisis y renunciar al CPE. (AFP-NA).

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