Jitts -tal es el nombre real de "la mona Chita"- nació en Africa en 1932 y poco después saltó a la fama tras su debut en "Tarzán y su compañera", junto a la actriz Maureen O?Sullivan. Desde entonces se convirtió en figura indispensable en las películas del "Rey de la Selva" y apareció en un total de 12 películas hasta su retiro en 1967.
Uno de los datos más sorprendentes es que Jitts (o Chita) es el único sobreviviente de sus compañeros de elenco. Si se tiene en cuenta que un chimpancé vive en promedio poco más de 40 años, el hecho de que este ejemplar haya pasado los 70 ya es un detalle singular. Pero si a eso se le agrega su muy buen estado de salud, la situación se convierte en excepcional.
El Festival Internacional de Peñiscola, en España, le entregará hoy una distinción al célebre primate; será la primera vez que el simio recibirá un reconocimiento en su dilatada carrera cinematográfica. La decisión de las autoridades del festival, en reconocimiento a "sus méritos artísticos", ha despertado el interés de todo el mundo. Para muchos, ha sido una verdadera sorpresa descubrir que Chita aún goza de buena salud. El chimpancé fue trasladado desde su residencia de Palm Springs (California) hasta España para ser el centro de la ceremonia prevista en coincidencia con su 74º cumpleaños.
El director del festival, Antonio Trahorras, expresó que "la mítica, entrañable y ya anciana mona Chita es una de las pocas estrellas de la edad de oro del celuloide que aún permanece viva" y que incomprensiblemente nadie antes había decidido concederle una distinción.
El secreto de la larga vida de una verdadera estrella de la pantalla
Siete décadas después de convertirse en un astro de Hollywood, el chimpancé que alcanzó la fama como la mona Chita en las películas de Tarzán rodadas en los años 30 y 40 vive hoy bajo la custodia de Dan Westfall desde 1992; hasta entonces, pasó la mayor parte de su existencia con Tom Gentry, un famoso entrenador de animales para las producciones cinematográficas que encontró al célebre primate en Africa en la década del 30.
Westfall no sólo se ocupa del bienestar de Chita, sino que ha creado una reserva para cuidar y, en algunos casos, ayudar en la rehabilitación a simios que han trabajado -o aún lo hacen- en el cine o en espectáculos circenses.
De esta iniciativa surgió una fundación llamada Cheeta (sigla por las palabras en inglés que significan Hábitat originales para simios amenazados y en peligro de extinción) que persigue el objetivo de proporcionar a los animales amenazados un entorno adecuado a las necesidades de cada especie.
El mono más famoso protegido por la fundación contribuye activamente al soporte económico del emprendimiento: Chita pinta cuadros abstractos que se venden a más de 100 dólares cada uno en concepto de donación para la fundación.
Según la página web de la organización (www.cheetathechimp.org) Chita se mantiene en muy buen estado de salud gracias a la dieta de frutas frescas, verduras y alimentos específicos para monos. Pero Westfall explica que además, el chimpancé goza del cariño de la gente que lo admira y le agradece los buenos momentos que le ofreció en sus épocas de estrella de cine. Tal vez en esta combinación de vida sana y de afecto esté el secreto de la longevidad del simio.







