31 Marzo 2006 Seguir en 
El regreso de los simpáticos protagonistas de la primera entrega de esta historia seguramente pondrá felices a los espectadores más pequeños. Aunque la trama roza algunos temas que quedarán fuera de su alcance -la posible extinción de una especie, los problemas de identidad de la mamut que se cree zarigüeya-, las aventuras que corren los personajes se han resuelto de manera tal que la diversión está asegurada. Para la admiración de los mayores queda la cada vez más depurada técnica de la animación digital, llevada en este caso a extremos de virtuosismo superlativos, y algunas alusiones a otros filmes, lo que ya se ha convertido en un clásico en este tipo de realizaciones. Tal vez esta segunda parte tenga menos situaciones reideras, pero en cambio ofrece un ambiente más cálido desde el aspecto visual, precisamente porque el deshielo permite la presentación de entornos menos desolados que los de la primera parte. Y también una correcta narración de una historia simple pero con espacio para pintar con claridad a los ya conocidos Sid, Manny y Diego, y a la debutante Ellie. Es particularmente destacable la perfección en la animación de los rostros de los personajes, que les confiere una expresividad que envidiarían muchos actores de carne y hueso. Y hay que aplaudir el mayor protagonismo de Scrat, la ardilla que en su eterna persecución de la esquiva bellota reaviva en la memoria de los más grandes el destino ominoso del inolvidable Coyote.







