30 Marzo 2006 Seguir en 
Sobre la tumba de su hija prometió que Callejeros no actuaría más. Y al parecer, lo logró. Con sus amenazas y anuncios sobre nuevas catástrofes, Luis Fernández consiguió que el gobernador anunciara la suspensión de un espectáculo de rock que era esperado por algunos y denostado por otros. Ni siquiera en las filas de los familiares de las víctimas de Cromagnon hay consenso, y cada uno de los cinco grupos -o los independientes- tiene su posición respecto del ahora suspendido recital. El temor fue más fuerte, y la sombra de los trastornos generados por la falta de seguridad en la provincia, con el cada día más complejo caso Lebbos, llevó al gobernador a anunciar que se cancelaba el show. Es absurdo que se haya permitido llegar hasta aquí a los organizadores, que 14.000 personas tengan su entrada y la marca en el calendario en el 22 de abril. Tratándose de una decisión política, podría haber generado menos revuelo y complicaciones si se hubiera tomado con más tiempo de antelación (el 28 de febrero LA GACETA anunció que se realizaría el show). Es cierto que no iba a ser un recital más, pero tampoco había por qué pensar que se produciría una nueva tragedia, como pregona Fernández.
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