26 Marzo 2006 Seguir en 
Hace exactamente un mes, Paulina Lebbos, como cualquier otra chica de su edad, se subía a un remise después haber bailado en un boliche de la zona del ex Abasto. Quería ir a la casa de su novio, César Soto, pero nunca llegó. Desapareció. Durante 13 días se la buscó intensamente por toda la provincia, hasta que su cuerpo fue hallado mutilado en un paraje de Tapia. A partir de ese momento, los investigadores comenzaron a buscar al menos una pista que los ayudara a dar con el asesino. Pasaron cuatro semanas y, por ahora, no hay ningún indicio cierto que indique que el crimen se esclarecerá pronto.
Sobran las hipótesis, pero no existe un elemento que permita a los pesquisas seguir con una sola línea de investigación. Toda la información que reciben los policías es chequeada. Esta tarea insume mucho tiempo, y más aún, si se tiene en cuenta que, ante la falta de recursos técnicos con los que cuenta la fuerza y la Justicia, todo se hace mucho más lento.
“En este tipo de caso cada minuto vale oro y, cuando más demoras existan, menos posibilidades de encontrar al asesino existen”, indicó una fuente cercana a la investigación.
Emilio Mrad, abogado que representa a la familia Lebbos sabe que el tiempo perdido puede ser irrecuperable. “Cuando se buscaba a Paulina, se dejaron de lado algunas pistas que recién ahora se están investigando. Prefirieron demonizar a la víctima porque ese era el camino más fácil que podían encontrar para justificar la falta de resultados”, señaló.
A pesar de que el fiscal Alejandro Noguera decretó el secreto de sumario, nadie puede negar que en la causa no existen elementos necesarios para ubicar al culpable. “Es un caso muy complejo y, lamentablemente, por el momento no hay una sola punta clara en la investigación. Como están las cosas, sólo por una persona que se quiebre se esclarecerá el caso”, aseguró Eduardo Moreno, abogado defensor de Soto.
Alvaro Zelarayán, representante legal de Jorge Jiménez, compadre de Paulina; el padre de este, Juan y del hermano, Juan Marcelo, coincidió con su colega, aunque aclaró que el esclarecimiento también puede llegar si alguien delata al asesino. “Lamentablemente, son escasas las pistas que existen en la causa. Tanto la Policía como el fiscal que encabeza la investigación, a pesar de los pocos recursos con los que cuentan, han trabajado de manera responsable. Es comprensible que constaten todos los datos que se reciben”, comentó.
Mrad reconoció que varias de las hipótesis que maneja la Policía se sustentaron con la información que ellos le proporcionaron a los investigadores y al fiscal Noguera.
“La querella tiene los recursos y, por sobre todas las cosas, la voluntad para seguir muy de cerca la investigación del caso. Así, estamos convencidos de que el crimen no quedará impune”, concluyó.
Buscan confirmar la teoría del cautiverio de Paulina
Los investigadores, como perros de caza, salieron ayer a la calle a tratar de encontrar elementos que permitan comprobar la teoría de que Paulina Lebbos estuvo secuestrada en el sector sur de la ciudad al menos dos días, antes de ser asesinada.
Una mujer, cuyo nombre se mantiene en reserva, tal como anticipó LA GACETA, se comunicó con Alberto Lebbos, el padre de la víctima, y le aseguró que la joven permaneció retenida en una casa.
Según la informante, allí estuvo esposada hasta que el o los secuestradores la asesinaron y arrojaron su cuerpo en Tapia. Según trascendió, la mujer dijo que aportará nuevos elementos una vez que le aseguren que cobrará los $ 40.000 que ofrece la familia Lebbos como recompensa.
Este dato coincide con otros que fueron aportados por diferentes testigos (ver Positivo ...), pero los pesquisas se mostraron muy cautos, y pretenden hacer todo lo posible para comprobar la veracidad de la versión que conmocionó el ambiente.
“La metodología es exactamente la misma. Investigamos toda la información que recibimos. No descartamos absolutamente nada”, expresó una fuente vinculada a la investigación.
En ese marco, buscaron otros testimonios que ayuden a corroborar los dichos de la mujer y también, según trascendió, realizaron un rastrillaje en busca de la mochila y de algunas prendas de Paulina que nunca aparecieron.
No se descarta que en las próximas horas, por disposición de Alejandro Noguera, fiscal que investiga el caso, se realicen allanamientos en el sector sur de la ciudad. Tampoco es descabellada la hipótesis de que la mujer se presentará ante la Justicia para oficializar su testimonio.
Otro elemento
Por otra parte, se secuestró en Tafí Viejo otro Fiat Duna, similar al que tomó Lebbos antes de desaparecer el domingo 26 de febrero. Si bien es cierto este es uno más de los 38 que ubicaron los investigadores en el marco de esta causa, hay algunos elementos que despertaron su atención. Entre ellos, según trascendió, figura el hecho de que el vehículo era, originalmente, bordó, pero fue pintado de otro color. Además, los especialistas que examinaron el automóvil se dieron con la novedad de que el propietario, cuyo nombre no trascendió, realizó un prolijo aspirado, lo que no permitió obtener muestras.
“Quedaron sorprendidos por el nivel de limpieza que presentaba. Habían revisado muchos vehículos y en ninguno se dieron con este panorama”, indicó una fuente de la Policía.
Sin embargo, los pesquisas confirmaron luego que el dueño del Duna había modificado el color del vehículo en un taller de Tafí Viejo hace seis meses. También, siempre de acuerdo con la información oficial, hace no mucho tiempo había modificado el tapizado y cambiado las alfombras del auto.
LLAMADO.- El celular de la joven asesinada se activó el domingo en el sector sur de esta ciudad, lugar donde supuestamente estuvo secuestrada.
UN VIAJE.- Un remisero que se presentó en forma espontánea ante la Policía dijo que él llevó a Paulina y la dejó en el este de la ciudad.
TIEMPO.- Los investigadores, de acuerdo con los datos que manejan, sostienen que la joven murió el mismo día que desapareció. Los estudios que se les hicieron a los restos establecen que la joven falleció diez días antes de ser encontrada.
DESTINO.- La amiga de Paulina, Virginia Mercado, señaló con certeza que ella vio que la estudiante se dirigía hacia el este de la ciudad, luego de que ella se bajó del remise que tomaron.
INTERES.- La ambición por quedarse con la recompensa puede jugar en contra de la investigación. No se descarta que el testimonio sea sólo un ardid para conseguir $ 40.000.
La pista de Raco
A pesar de que la investigación se desarrolla en el mayor de los secretos, en las últimas horas trascendió que un grupo de policías desarrolla tareas de inteligencia en Raco. Los investigadores, a partir de una de las tantas versiones que recibieron en las últimas horas, sospechan que el hombre que trasladó a Paulina Lebbos, puede vivir en esa villa o, al menos, o conocer perfectamente la localidad. Hasta el momento, no encontraron ningún dato que confirme esta hipótesis.
NUMEROS
13 días pasaron hasta que se encontró el cuerpo de Paulina Lebbos.
1.500 policías llegaron a participar en la búsqueda de la estudiante.
3 hipótesis manejan los investigadores: la del remisero asesino, la del accionar de un psicópata y la del desenlace de un crimen pasional.
$ 40.000 es lo que ofrece la familia Lebbos para la persona que ayude a esclarecer el crimen.
5 serían los tucumanos que se comunicaron con Alberto Lebbos para aportar pistas.
35 Fiat Duna color bordó con vidrios polarizados fueron peritados por la Policía.
30 serían las muestras de cabellos de personas que comparan los peritos con los encontrados en el cuerpo de la joven.
4 personas fueron vinculadas a la causa, pero ninguna fue imputada por el caso.
8 cuerpos lleva la causa, que está caratulada como homicidio.
Sobran las hipótesis, pero no existe un elemento que permita a los pesquisas seguir con una sola línea de investigación. Toda la información que reciben los policías es chequeada. Esta tarea insume mucho tiempo, y más aún, si se tiene en cuenta que, ante la falta de recursos técnicos con los que cuenta la fuerza y la Justicia, todo se hace mucho más lento.
“En este tipo de caso cada minuto vale oro y, cuando más demoras existan, menos posibilidades de encontrar al asesino existen”, indicó una fuente cercana a la investigación.
Emilio Mrad, abogado que representa a la familia Lebbos sabe que el tiempo perdido puede ser irrecuperable. “Cuando se buscaba a Paulina, se dejaron de lado algunas pistas que recién ahora se están investigando. Prefirieron demonizar a la víctima porque ese era el camino más fácil que podían encontrar para justificar la falta de resultados”, señaló.
A pesar de que el fiscal Alejandro Noguera decretó el secreto de sumario, nadie puede negar que en la causa no existen elementos necesarios para ubicar al culpable. “Es un caso muy complejo y, lamentablemente, por el momento no hay una sola punta clara en la investigación. Como están las cosas, sólo por una persona que se quiebre se esclarecerá el caso”, aseguró Eduardo Moreno, abogado defensor de Soto.
Alvaro Zelarayán, representante legal de Jorge Jiménez, compadre de Paulina; el padre de este, Juan y del hermano, Juan Marcelo, coincidió con su colega, aunque aclaró que el esclarecimiento también puede llegar si alguien delata al asesino. “Lamentablemente, son escasas las pistas que existen en la causa. Tanto la Policía como el fiscal que encabeza la investigación, a pesar de los pocos recursos con los que cuentan, han trabajado de manera responsable. Es comprensible que constaten todos los datos que se reciben”, comentó.
Mrad reconoció que varias de las hipótesis que maneja la Policía se sustentaron con la información que ellos le proporcionaron a los investigadores y al fiscal Noguera.
“La querella tiene los recursos y, por sobre todas las cosas, la voluntad para seguir muy de cerca la investigación del caso. Así, estamos convencidos de que el crimen no quedará impune”, concluyó.
Buscan confirmar la teoría del cautiverio de Paulina
Los investigadores, como perros de caza, salieron ayer a la calle a tratar de encontrar elementos que permitan comprobar la teoría de que Paulina Lebbos estuvo secuestrada en el sector sur de la ciudad al menos dos días, antes de ser asesinada.
Una mujer, cuyo nombre se mantiene en reserva, tal como anticipó LA GACETA, se comunicó con Alberto Lebbos, el padre de la víctima, y le aseguró que la joven permaneció retenida en una casa.
Según la informante, allí estuvo esposada hasta que el o los secuestradores la asesinaron y arrojaron su cuerpo en Tapia. Según trascendió, la mujer dijo que aportará nuevos elementos una vez que le aseguren que cobrará los $ 40.000 que ofrece la familia Lebbos como recompensa.
Este dato coincide con otros que fueron aportados por diferentes testigos (ver Positivo ...), pero los pesquisas se mostraron muy cautos, y pretenden hacer todo lo posible para comprobar la veracidad de la versión que conmocionó el ambiente.
“La metodología es exactamente la misma. Investigamos toda la información que recibimos. No descartamos absolutamente nada”, expresó una fuente vinculada a la investigación.
En ese marco, buscaron otros testimonios que ayuden a corroborar los dichos de la mujer y también, según trascendió, realizaron un rastrillaje en busca de la mochila y de algunas prendas de Paulina que nunca aparecieron.
No se descarta que en las próximas horas, por disposición de Alejandro Noguera, fiscal que investiga el caso, se realicen allanamientos en el sector sur de la ciudad. Tampoco es descabellada la hipótesis de que la mujer se presentará ante la Justicia para oficializar su testimonio.
Otro elemento
Por otra parte, se secuestró en Tafí Viejo otro Fiat Duna, similar al que tomó Lebbos antes de desaparecer el domingo 26 de febrero. Si bien es cierto este es uno más de los 38 que ubicaron los investigadores en el marco de esta causa, hay algunos elementos que despertaron su atención. Entre ellos, según trascendió, figura el hecho de que el vehículo era, originalmente, bordó, pero fue pintado de otro color. Además, los especialistas que examinaron el automóvil se dieron con la novedad de que el propietario, cuyo nombre no trascendió, realizó un prolijo aspirado, lo que no permitió obtener muestras.
“Quedaron sorprendidos por el nivel de limpieza que presentaba. Habían revisado muchos vehículos y en ninguno se dieron con este panorama”, indicó una fuente de la Policía.
Sin embargo, los pesquisas confirmaron luego que el dueño del Duna había modificado el color del vehículo en un taller de Tafí Viejo hace seis meses. También, siempre de acuerdo con la información oficial, hace no mucho tiempo había modificado el tapizado y cambiado las alfombras del auto.
POSITIVO Y NEGATIVO
COINCIDENCIA.- El relato de la mujer coincide en un punto con la versión que dio un remisero. Este dijo que el lunes, un día después de la desaparición de Paulina, observó a una pareja forcejeando en un Fiat Duna bordó en un paraje cercano a El Cadillal.LLAMADO.- El celular de la joven asesinada se activó el domingo en el sector sur de esta ciudad, lugar donde supuestamente estuvo secuestrada.
UN VIAJE.- Un remisero que se presentó en forma espontánea ante la Policía dijo que él llevó a Paulina y la dejó en el este de la ciudad.
TIEMPO.- Los investigadores, de acuerdo con los datos que manejan, sostienen que la joven murió el mismo día que desapareció. Los estudios que se les hicieron a los restos establecen que la joven falleció diez días antes de ser encontrada.
DESTINO.- La amiga de Paulina, Virginia Mercado, señaló con certeza que ella vio que la estudiante se dirigía hacia el este de la ciudad, luego de que ella se bajó del remise que tomaron.
INTERES.- La ambición por quedarse con la recompensa puede jugar en contra de la investigación. No se descarta que el testimonio sea sólo un ardid para conseguir $ 40.000.
La pista de Raco
A pesar de que la investigación se desarrolla en el mayor de los secretos, en las últimas horas trascendió que un grupo de policías desarrolla tareas de inteligencia en Raco. Los investigadores, a partir de una de las tantas versiones que recibieron en las últimas horas, sospechan que el hombre que trasladó a Paulina Lebbos, puede vivir en esa villa o, al menos, o conocer perfectamente la localidad. Hasta el momento, no encontraron ningún dato que confirme esta hipótesis.
NUMEROS
13 días pasaron hasta que se encontró el cuerpo de Paulina Lebbos.
1.500 policías llegaron a participar en la búsqueda de la estudiante.
3 hipótesis manejan los investigadores: la del remisero asesino, la del accionar de un psicópata y la del desenlace de un crimen pasional.
$ 40.000 es lo que ofrece la familia Lebbos para la persona que ayude a esclarecer el crimen.
5 serían los tucumanos que se comunicaron con Alberto Lebbos para aportar pistas.
35 Fiat Duna color bordó con vidrios polarizados fueron peritados por la Policía.
30 serían las muestras de cabellos de personas que comparan los peritos con los encontrados en el cuerpo de la joven.
4 personas fueron vinculadas a la causa, pero ninguna fue imputada por el caso.
8 cuerpos lleva la causa, que está caratulada como homicidio.










