"Todavía no hice el duelo con mi familia"

"No puedo rendirme". Alberto Lebbos, padre de la joven, dijo que la política de seguridad es precaria. Afirmó que se subestimó el caso.

EL DOLOR DE UN PADRE.  Alberto Lebbos aseguró que seguirá luchando hasta encontrar al asesino.  LA GACETA / HECTOR PERALTA
EL DOLOR DE UN PADRE. Alberto Lebbos aseguró que seguirá luchando hasta encontrar al asesino. LA GACETA / HECTOR PERALTA
26 Marzo 2006
"Todavía no hice el duelo con mi familia, porque, si lo hago, no podré seguir luchando para encontrar a la bestia que la mató. Prefiero seguir buscando la verdad", aseguró Alberto Lebbos, el padre de Paulina.
A un mes de la desaparición de su hija, el ex subsecretario de la Juventud dialogó con LA GACETA para dar a conocer su opinión sobre el desarrollo de la investigación del caso.

- ¿Cree que el crimen quedará impune?

- Tengo la convicción de que no, siempre y cuando se trabaje con inteligencia y con la energía necesaria. No existe el crimen perfecto, pero sí la investigación imperfecta.

- ¿Cómo calificaría el trabajo que realizó la Policía?
- Con un cero, porque hasta el momento no consiguieron ningún resultado. Y esto se debe a que comenzaron a investigar subestimando el caso. Lo vieron como una fuga de hogar más. Como no se hizo nada durante los primeros días, se perdió un tiempo muy valioso.

- ¿Hay alguna responsabilidad política?
- Es una consecuencia de una política de Seguridad sumamente precaria. Es un sistema pensado ideológicamente para otros fines. Es un modelo hecho para la dictadura, dirigido por personas que actuaron en esos tiempos. En vez de buscar resultados, se preguntaban ?qué habrán hecho? o afirman ?por algo será?. Voy a impulsar asambleas públicas para que se cambie este concepto. Se demonizó a la víctima en vez de tomar medidas que eran clave para tratar de hallarla con vida. La investigaron a ella y a toda su familia en vez de buscar al responsable del crimen.

- Sus palabras son muy duras...
- Antes del 26 de febrero tenía una hija que, además de que era estudiante universitaria y trabajaba, era madre de una pequeña. Por culpa de los errores que se cometieron y las muestras de impericia, hoy sólo tengo un cuerpo mutilado. Ella no está y, lo que es peor aún, hay un asesino suelto en las calles de la provincia.

- ¿Nunca bajará los brazos?
- Es muy difícil levantarse todas las mañanas y, pero a pesar de que los recuerdos aún florecen en mi piel, tengo que pensar en mis otras hijas, en mis conocidos y en todas las tucumanas. No puedo rendirme, porque todos los habitantes de la provincia, mientras estén sueltas la bestia -o las bestias- que asesinaron a Paulinita, estaremos en peligro.