El pesimismo se adueñó de los tucumanos

Son muy pocos los que tienen esperanza de que los investigadores encuentren al asesino de la joven. "Nunca supieron muy bien qué hacer".

UNA IMAGEN PERSISTENTE. El recuerdo de Paulina todavía ronda por la zona del ex Abasto, pero pocos creen que se capturará al asesino. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
UNA IMAGEN PERSISTENTE. El recuerdo de Paulina todavía ronda por la zona del ex Abasto, pero pocos creen que se capturará al asesino. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
26 Marzo 2006
“No creo que encuentren al asesino de Paulina. Pasó mucho tiempo. Ya no debe estar en la provincia”. A un mes del secuestro y del asesinato de Paulina Lebbos, LA GACETA recibió una gran cantidad de respuestas como esta, cuando inquirió entre los tucumanos una opinión sobre el caso que generó la renuncia de tres funcionarios del Gobierno provincial y que conmocionó a la opinión pública.
“Espero que si llegan a encontrar al asesino de Paulina, sea realmente ese, y no que cualquier otro que, aunque haya cometido delitos y tenga un parecido físico, termine siendo incriminado. De todos modos, creo que es muy difícil que puedan detenerlo, aunque nunca hay que perder las esperanzas”, comentó Mariana Diez, una comerciante del microcentro.
La mayoría de las personas fue crítica al momento de evaluar el accionar de la Policía durante la investigación. “Desde el principio no supieron muy bien qué hacer. Creo que perdieron mucho tiempo buscando únicamente al Fiat Duna bordó. Aunque supuestamente el Gobierno sabe cómo hacer las cosas, yo no creo que encuentren al responsable”, aseguró Josefina Campos, una estudiante de 24 años.

Crisis institucional

Leonardo Di Giuseppe, un vecino de Barrio Sur, dijo que el asesinato de la joven generó una crisis institucional y política en la provincia.
“Si en un principio no encontraron al delincuente, ahora menos. Creo que hubo mucha ineficacia por parte de los investigadores. El caso generó una crisis irreversible en el Gobierno y en la sociedad, tanto en el sentido institucional como en el político y en el moral. Espero que los nuevos cambios en el poder sirvan para algo”, opinó.

Saber dónde encontrar

Patricia Herrera, una maestra de 46 años, está convencida de que el asesino no es un remisero. “Tucumán no es una provincia muy grande. Si bien el crecimiento demográfico fue muy importante en comparación con décadas pasadas, el que busca sabe en dónde encontrar. Creo que, entre remiseros y taxistas, todos se conocen. Ellos tendrían que haber aportado datos importantes”, expresó.
A pesar de que el pesimismo invadió a muchos tucumanos, todavía hay personas que no dejan de tener fe. “Creo que sí van a encontrar al asesino, por las presiones políticas y sociales que hay. La Policía tuvo la intención de encontrarlo, pero fueron muy lerdos. Hay mucho descontrol en distintos ámbitos de la vida en la ciudad, como el del transporte y en el de la diversión nocturna”, protestó Matías Crespo.
“Pienso que el Gobierno debería realizar una campaña fuerte de concientización y de prevención para que la gente, y sobre todos los jóvenes, sean conscientes de los riesgos que corren en la calle”, propuso Adriana Hameti, empleada de un bar.

Diferente
Los alrededores del ex Mercado de Abasto, donde Paulina pasó su última noche, son diferentes de lo que eran hace un mes. Los vecinos aseguran que desde que desapareció la joven, el lugar ha cambiado. Aunque no quieren arriesgarse a decir que el cambio fue positivo. “Se nota que hay mucha más presencia policial en la zona, pero ahora viene menos gente que hace un mes. A la Policía no le quedó otra opción que comenzar a controlar los bares del ex Abasto. Creo que, si bien no era una zona tranquila, el asesinato de la joven no tiene ninguna relación con este lugar”, comentó Susana Roldán, una vecina de la zona.

El temor de los padres
“Una noche dejé que mi hija de 17 años fuera a bailar. Pero a la mañana siguiente me enteré de que había estado en un boliche del ex Abasto. La puse en penitencia durante dos semanas, porque ella sabía que a esos lugares no tenía que ir. Es una zona muy peligrosa, donde no hay controles”, relató Adriana Vega.

• PUNTOS DE VISTA
“El Estado no tiene capacidad para castigar”
Por Raúl Hernández - Director del Centro de Investigaciones sociologicas de la UNT
En términos generales, lo que está ocurriendo es que la comunidad tucumana  carece de Estado. Posee un Estado político, pero no uno técnico ni uno administrativo. Y una de las consecuencias de esta condición es que el poder no tiene capacidad de castigar. Esto genera un sentimiento de desconfianza muy grande entre la población. A lo que hay que sumarle la falta de capacidad técnica del aparato policial. Además se puede agregar que, en algunos casos, existe complicidad por parte del aparato represor en determinados hechos. Esto quiere decir que no hay una Policía técnicamente organizada para reprimir. Y eso nos convierte en una sociedad desprotegida. Estamos frente a un Estado que no ofrece garantías para brindar seguridad. Entonces, salir a la calle o permitir que los hijos se diviertan con sus amigos fuera de la casa se convierten en verdaderos traumas. Estas son consecuencias que padece la sociedad cuando no hay ni Estado administrador ni Estado técnico. Y los casos resonantes, como el de Paulina Lebbos, hacen que los ciudadanos reflexionen acerca de la manera en que estamos viviendo.

“La falta de controles favorece la impunidad”
Por Lucía Cid - Autora de una investigación sociologica sobre el delito. Investigadora de la UNT
No se puede hablar de que en Tucumán haya asesinos seriales o violadores seriales, porque no hay pruebas para afirmarlo. Pero en toda situación donde no se establecen controles sobre las normas -como sucede en muchos ámbitos de la provincia, como el transporte ilegal o la falta de seguridad- hay más posibilidades de que casos como el del crimen de Paulina Lebbos terminen impunes. Estos hechos  generan una gran alarma social. A esta situación se suman los problemas que tienen los individuos en otros órdenes de la vida privada. Por esa razón despiertan una reacción mayor de miedo y temor; en resumen, se trata de desestabilizaciones en los niveles existenciales de las personas. La alarma social seguramente reaparecerá si es que ocurren hechos similares al que en este momento atemoriza a los tucumanos. Será entonces cuando el mismo miedo que generó el caso Lebbos se instalará nuevamente. Pero su control siempre va a depender de la manera como se los resuelva. Si funcionan los aparatos de control social, los habitantes tendrán sensación de mayor seguridad.

“Hay una tendencia a magnificar los hechos”
Por Arnoldo Fiorio - Psicólogo especiaista en transtornos de panico y fobias
Los casos como el de la muerte de Paulina Lebbos generan una expectativa ansiosa en muchas personas, especialmente en aquellas que sufren problemas de ansiedad. Tienen un pensamiento catastrófico y su máxima en la vida es el convencimiento de que les pueden pasar las peores cosas. Constantemente buscan las noticias que les confirmen la tesis de que existen peligros potenciales que los están amenazando. Una de las soluciones es intentar que esa persona mire la realidad de una manera objetiva. Por ejemplo, en este momento existe la opinión de que todos los remises son peligrosos, pero, ¿qué pruebas tiene uno para afirmar que cada chofer es un violador o un asesino? La objetividad es uno de los remedios para el pensamiento catastrófico. Siempre es bueno que el Estado se encargue de promover medidas que aumenten la seguridad. Eso le da más tranquilidad al ciudadano, pero también hay que tener en cuenta que existe una tendencia a magnificar. Los medios publican acontecimientos que salen de lo habitual. Pero la gente suele tomar esa excepción como la regla, y eso es un error porque se entiende mal el sentido de la publicación. Es bueno tener cuidado, pero tampoco hay que dejar de subir a un vehículo por temor a ser víctima de un delito.

• Piden que se haga Justicia
Los compañeros y los amigos de Paulina Lebbos realizarán el martes una nueva marcha para pedir el esclarecimiento del caso. La movilización comenzará a las 18 en la Facultad de Filosofía y Letras, y se dirigirá a la plaza Independencia. Elena Soria, una de las organizadoras, informó que a esta marcha concurrirían familiares directos de la joven.