El directivo detalló que del 100% de las unidades vendidas, el 35% se transfiere entre particulares; un 30% venden los concesionarios y negocios instalados, y el 35% restante se maneja en las famosas ventas marginales. "Estas se realizan en los talleres de lavado, en las calles con los reconocidos tachitos colocados sobre los vehículos, o hasta en las carpas de los gitanos, como ocurre en algunas provincias. Todos estos vendededores ilegales sacan ventajas por la diferencia de precio que pueden ofrecer al vender un vehículo sin pago de impuesto alguno, que en el caso de los automóviles son muchos y demasiados", apuntó Príncipe.
Destacó que este tipo de operaciones es una competencia desleal contra el agente que está instalado, que ofrece seguridad jurídica y documentos originales y, además, brinda posibilidad de reclamo.
Según el titular de la CCA, la venta marginal, además de no retornar los tributos al Estado, es la cuna de miles de negocios fraudulentos, en los que no aparece la documentación, hay coches gemelos o mellizos, o con deudas de patentes en otras jurisdicciones, entre otros ilícitos.
Afirma Príncipe que si no hay colaboración del Gobierno, es prácticamente imposible disminuir, al menos, este tipo de ventas marginales.
"Las leyes existen, pero, quizás por falta de operabilidad, no se aplican debidamente. En cualquier pueblo o ciudad del país, se encuentran estos vendedores marginales que están un día en un lado y un día en otro. A veces, con total impunidad porque hasta las autoridades del lugar hacen la vista gorda", observa el empresario.
Señala que en este tipo de operaciones hay complicidad entre dos personas: el vendedor y el comprador. Considera que el cliente, seducido por una diferencia que no es significativa ($1.000 o $ 2.000), frente a los riesgos que corre, sigue siendo un engranaje más en este tipo de operaciones que no tienen garantías de ningún tipo.
Sostiene el directivo que el Estado tiene que dar el puntapié inicial, para mejorar la situación, pero no sólo persiguiendo a la gente que está en la calle en forma clandestina, sino haciendo docencia con el público en general.
"El Gobierno tiene que revisar las exageradas cargas impositivas para el usuario que cumple y no beneficiar a quienes todo lo hacen en forma ilegal", resalta el ejecutivo.
Freno para la venta foránea
La modificación de las alícuotas del impuesto a los Sellos, dispuesta en noviembre de 2004, significó una dura carga para las terminales y para las concesionarias no inscriptas en Tucumán. Mediante el decreto 4.271, el gobernador José Alperovich dispuso la aplicación de una alícuota equivalente al 3% en sellos para las ventas foráneas de vehículos.
El aumento alcanzó a los actos, contratos y operaciones que tengan por objeto la transmisión de propiedad de automotores en general. En los considerandos del decreto, se afirma que el cambio tiende a transparentar las operaciones de compraventa, permutas y transferencias de rodados. Agrega que la medida tiende a preservar las fuentes de trabajo a nivel local frente a la competencia desleal de operadores foráneos no inscriptos para el pago de impuestos en la provincia.
En aquella oportunidad, el ministro de Economía, Jorge Jiménez, justificó la modificación de alícuotas en la necesidad de combatir la evasión, "ya que muchas operaciones se efectúan en otros distritos y luego se inscriben en Tucumán". La disposición, según la justificación oficial, tiende a poner en equidad en todas las operaciones de automotores.
Al poner en práctica la medida, hace más de un año, el director de Rentas, Pablo Clavarino, había aclarado que para aquellas concesionarias que sí estén inscriptas en los padrones del organismo, se les aplicarían la alícuota cero en el impuesto a los Sellos.
"No es el hecho más grave"
Por su población y otros parámetros, sería de esperar que la mayoría de las actividades de la provincia sean más o menos aproximados al 2,6% de su Producto Bruto Interno (PBI). Así lo considera el economista de la UNT y de la Unsta, Franco Eugenio Nanni. Destaca que en ese porcentaje rondó, hasta 1998, la participación de Tucumán en la venta de automotores 0 Km. A partir de 1999, y con la sola excepción de 2000 (subió a 2,16% de participación), el mercado tucumano de vehículos nuevos siguió en caída y, en 2005, registró su marca mínima con una participación de apenas el 1,65%.
Admite Nanni que ese porcentaje. que puede estar distorsionado por algunas situaciones especiales (como la compra de vehículos en otras provincias y que luego circulan en Tucumán), confirma el deterioro paulatino que ha venido sufriendo la economía tucumana en los últimos años. Destaca, que si bien con la devaluación algunas industrias se recuperaron ostensiblemente, la mayoría de la población aún no es partícipe de esa mejora.
"No es casual, ni tampoco es lo más grave, que la provincia tenga menos autos nuevos, si desde hace años ostenta el liderazgo en el porcentaje de personas por debajo de los límites de pobreza, y el mayor número de trabajadores informales, entre otras diversos carencias", dice Nanni.
Claves
1.- El ahorro. Comprar un auto en Buenos Aires puede significar un ahorro de entre $ 1.000 y $ 3.000 -según el modelo-, a pesar del 3% a las transferencias que cobra la Provincia.
2.- Impuestos. Con el impuesto del 3% sobre el vehículo que se compra fuera de la provincia se pretendió frenar la entrada de unidades de otras provincias, en especial de Bueno Aires, Córdoba y Santa Fe.
3.- Las demoras. La demora en la entrega de unidades en algunos casos es exagerada y,es por eso que todo aquel que está apurado por cambiar su vehículo y dispone de efectivo se va a otra provincia.
4.- El mercado. El comercio automotor ha venido creciendo en Tucumán por diversos factores, pero en especial en el rubro usados. Tucumán fue perdiendo participación en el mercado del 0 kilómetro.
5.- Creditos. La recuperación del mercado del automóvil 0 kilómetro es lenta. Por ahora, retornó el crédito después del crack 2001-2002 y se ofrece financiación hasta en 60 cuotas fijas en pesos.
6.- La oferta. Las automotrices están amoldando la producción que exponen a sus clientes en una gama algo menor que antes de 2000. Ahora predominan los modelos medianos chicos.
7.- La vida util. La mayoría de los taxis y remises que circulan en la provincia están destrozados porque están pasados en su vida útil -en general, tienen más de 10 años- y no tienen mantenimiento.
8.- Controles. Otro problema es la falta de un control estricto del Estado sobre las unidades usadas. No circulan las unidades que están en condiciones, sino las que pasan "el control".
9.- Congelamiento. El congelamiento de las tarifas de taxis y remises ocasionó el deterioro de gran parte del parque automotor de Tucumán. En los últimos años sólo se quitó el descuento a los pasajeros.
10.- Los riesgos. Tras los problemas que hubo con los vehículos con documentación y patentes falsas, se comenzó a tomar conciencia sobre los problemas que implica comprar un usado en cualquier parte.








