20 Marzo 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- (Enviado especial, Jorge Figueroa).- “La omisión de la familia Coleman”, “Un mundo de Cyranos” y “Ella” cerraron la 21ª Fiesta Nacional del Teatro.
La obra de Claudio Tocachir fue, sin dudas, una de las piezas más relevantes y celebradas. “La omisión de la familia Coleman” es el retrato de una familia, pero puede ser por extensión el retrato de la Argentina, con personajes oscuros. “Atrapados en una dolorosa y absurda coexistencia”, según explicó su director. La pieza se puso en un departamento del barrio de Almagro y los actores representan la cotidianidad en la que la violencia es el código de comunicación. Planteada a modo de sainete, poco a poco la estruendosa risa da paso al dolor y a la tragedia.
La familia vive al límite de la disolución; sus integrantes conviven en una casa que los contiene y los encierra. Allí, cada uno va construyendo espacios personales, dentro de los lugares comunes, cada vez más complejos y difíciles de reconciliar, hasta que van olvidándose de lo beneficioso que es estar juntos.
A los tucumanos del Elenco Estable les fue de maravillas: en el teatro Empire, “Un mundo de Cyranos” fue, literalmente, ovacionada por alrededor de 300 personas que se conmovieron y rieron con la historia de amor que adaptó el director Manuel González Gil. Aunque en un escenario menor al que están acostumbrados (el del San Martín), la puesta fue un gran espectáculo, en el que se destacaron las interpretaciones de Oscar Zamora, Daniela Villalba, Marcos Acevedo y Andrés D’Andrea. Tanto entusiasmo despertó la obra, que en tres oportunidades los espectadores interrumpieron con sus aplausos la obra; el público estuvo conformado por niños, jóvenes y adultos.
Otra de las propuestas fue “Ella”, la obra escrita y dirigida por Susana Torres Molina y en la que actúan Patricio Contreras y Luis Machín. La pieza cuenta la historia de dos hombres que en una sesión de sauna descubren que son amantes de la misma mujer.
La obra de Claudio Tocachir fue, sin dudas, una de las piezas más relevantes y celebradas. “La omisión de la familia Coleman” es el retrato de una familia, pero puede ser por extensión el retrato de la Argentina, con personajes oscuros. “Atrapados en una dolorosa y absurda coexistencia”, según explicó su director. La pieza se puso en un departamento del barrio de Almagro y los actores representan la cotidianidad en la que la violencia es el código de comunicación. Planteada a modo de sainete, poco a poco la estruendosa risa da paso al dolor y a la tragedia.
La familia vive al límite de la disolución; sus integrantes conviven en una casa que los contiene y los encierra. Allí, cada uno va construyendo espacios personales, dentro de los lugares comunes, cada vez más complejos y difíciles de reconciliar, hasta que van olvidándose de lo beneficioso que es estar juntos.
A los tucumanos del Elenco Estable les fue de maravillas: en el teatro Empire, “Un mundo de Cyranos” fue, literalmente, ovacionada por alrededor de 300 personas que se conmovieron y rieron con la historia de amor que adaptó el director Manuel González Gil. Aunque en un escenario menor al que están acostumbrados (el del San Martín), la puesta fue un gran espectáculo, en el que se destacaron las interpretaciones de Oscar Zamora, Daniela Villalba, Marcos Acevedo y Andrés D’Andrea. Tanto entusiasmo despertó la obra, que en tres oportunidades los espectadores interrumpieron con sus aplausos la obra; el público estuvo conformado por niños, jóvenes y adultos.
Otra de las propuestas fue “Ella”, la obra escrita y dirigida por Susana Torres Molina y en la que actúan Patricio Contreras y Luis Machín. La pieza cuenta la historia de dos hombres que en una sesión de sauna descubren que son amantes de la misma mujer.
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