20 Marzo 2006 Seguir en 
SAN SALVADOR DE JUJUY (Enviado especial, Facundo Pereyra).- "Soy músico y vivo en un mundo que está podrido. Por eso todos tenemos que hacer política, porque es una cuestión saludable que entre todos intentemos cambiar el mundo", respondió Manu Chao cuando LA GACETA le preguntó acerca de la vinculación entre su vida artística y su rol de luchador social sin fronteras.
Manu es uno de los íconos de la lucha contra la globalización. En cada cumbre de los países más poderosos, organiza marchas y festivales a fin de pedir por los Estados más pobres del mundo (lo hizo en noviembre en Mar del Plata). También se involucra con frecuencia en temas de derechos humanos y en la política de cada lugar por el que pasa.
El cantante franco-español saluda cordialmente a todo aquel que lo mire fijo durante más de tres segundos, cruza algunas palabras y, seguramente, terminará enroscado en una charla-discusión extensa. Eso ocurrió con el cronista de este diario, al que le concedió "unos minutos" de entrevista, que se extendieron por algo más de media hora, cuando ya eran muchos los cronistas y seguidores suyos alrededor. Habla mucho, piensa al responder y continúa, como en sus canciones.
Manu se reunió con el presidente Evo Morales la semana pasada en Bolivia. "Me parece interesante, pero no sólo las cabezas conocidas hacen los cambios. Quiero colaborar para que crezca el horizonte, porque las revoluciones se hacen desde abajo y no desde arriba. Cada uno mete mano en la masa que le toca, en lo que está a su nivel", señaló al referirse a la situación de Latinoamérica. Y siguió: "creo en las revoluciones pequeñas, en las del barrio, de la aldea o de la ciudad, a las que no se llega desde arriba".
En el mapa de la realidad de la región, Manu elogió especialmente a Venezuela donde según dijo ve muchas mejoras. "Están llegando a la estación esperanza", dijo, parafraseando el título de uno de sus discos.
El autor de "Sr. Matanza" comparó la situación de Venezuela con la de Cuba que "está aguantando el bloqueo y la presión de EE.UU., A eso hay que sumarle lo de Bolivia, que es un proceso jovencito". Después de estos temas, inmediatamente hizo un ataque a la política exterior estadounidense. "Se dicen los garantes de la democracia, pero, como muchos otros, no satisfacen los intereses de la democracia ni del pueblo, sólo los intereses de las empresas... Creen que porque tenemos derecho a votar estamos en democracia, pero realmente en nuestros países sólo vale el voto de los accionistas de las multinacionales", aseguró. Como ejemplo, citó el caso de la invasión a Irak y los intereses económicos que genera la industria petrolera. "La democracia está enferma y no creo en ella; aunque es lo menos peor que conocemos, no es verdadera", enfatizó luego de pensar tranquilamente acerca de su creencia o no en el sistema imperante en el mundo.
Manu anticipó que posiblemente en setiembre salga su último disco en Latinoamérica, aunque señaló que aún no tiene nombre. "Estará en la línea de ?Clandestino? aunque un poco más rockero, más cerca de lo que era Mano Negra", aclaró.
"Deseo que nunca más se repita algo como el golpe del 24 de marzo de 1976, ni en Argentina ni en ningún lugar", enfatizó Manu Chao, quien contó que su familia sufrió también la persecución política en España. "Hay que estar alertas y con las pilas puestas para defender nuestros derechos y hacer que de a poco haya menos desigualdades en el mundo", añadió.
"Sería ilógico pasar de Bolivia a Buenos Aires para tocar, cuando Jujuy es la puerta natural de la Argentina", explicó Manu Chao cuando se le preguntó por qué eligió ese lugar para actuar. El músico se presentó anoche en Mendoza, y continuará en Chile su gira "Tómbola Tour", que empezó en Cuba hace un mes. La llegada de Manu a Jujuy fue complicada y lenta porque en la ruta varios piquetes lo retuvieron. Sin embargo, a la noche les dedicó el show a los piqueteros.
Manu es uno de los íconos de la lucha contra la globalización. En cada cumbre de los países más poderosos, organiza marchas y festivales a fin de pedir por los Estados más pobres del mundo (lo hizo en noviembre en Mar del Plata). También se involucra con frecuencia en temas de derechos humanos y en la política de cada lugar por el que pasa.
El cantante franco-español saluda cordialmente a todo aquel que lo mire fijo durante más de tres segundos, cruza algunas palabras y, seguramente, terminará enroscado en una charla-discusión extensa. Eso ocurrió con el cronista de este diario, al que le concedió "unos minutos" de entrevista, que se extendieron por algo más de media hora, cuando ya eran muchos los cronistas y seguidores suyos alrededor. Habla mucho, piensa al responder y continúa, como en sus canciones.
Manu se reunió con el presidente Evo Morales la semana pasada en Bolivia. "Me parece interesante, pero no sólo las cabezas conocidas hacen los cambios. Quiero colaborar para que crezca el horizonte, porque las revoluciones se hacen desde abajo y no desde arriba. Cada uno mete mano en la masa que le toca, en lo que está a su nivel", señaló al referirse a la situación de Latinoamérica. Y siguió: "creo en las revoluciones pequeñas, en las del barrio, de la aldea o de la ciudad, a las que no se llega desde arriba".
En el mapa de la realidad de la región, Manu elogió especialmente a Venezuela donde según dijo ve muchas mejoras. "Están llegando a la estación esperanza", dijo, parafraseando el título de uno de sus discos.
El autor de "Sr. Matanza" comparó la situación de Venezuela con la de Cuba que "está aguantando el bloqueo y la presión de EE.UU., A eso hay que sumarle lo de Bolivia, que es un proceso jovencito". Después de estos temas, inmediatamente hizo un ataque a la política exterior estadounidense. "Se dicen los garantes de la democracia, pero, como muchos otros, no satisfacen los intereses de la democracia ni del pueblo, sólo los intereses de las empresas... Creen que porque tenemos derecho a votar estamos en democracia, pero realmente en nuestros países sólo vale el voto de los accionistas de las multinacionales", aseguró. Como ejemplo, citó el caso de la invasión a Irak y los intereses económicos que genera la industria petrolera. "La democracia está enferma y no creo en ella; aunque es lo menos peor que conocemos, no es verdadera", enfatizó luego de pensar tranquilamente acerca de su creencia o no en el sistema imperante en el mundo.
Manu anticipó que posiblemente en setiembre salga su último disco en Latinoamérica, aunque señaló que aún no tiene nombre. "Estará en la línea de ?Clandestino? aunque un poco más rockero, más cerca de lo que era Mano Negra", aclaró.
"NUNCA MAS"
"Deseo que nunca más se repita algo como el golpe del 24 de marzo de 1976, ni en Argentina ni en ningún lugar", enfatizó Manu Chao, quien contó que su familia sufrió también la persecución política en España. "Hay que estar alertas y con las pilas puestas para defender nuestros derechos y hacer que de a poco haya menos desigualdades en el mundo", añadió.
PIQUETES EN LA RUTA
"Sería ilógico pasar de Bolivia a Buenos Aires para tocar, cuando Jujuy es la puerta natural de la Argentina", explicó Manu Chao cuando se le preguntó por qué eligió ese lugar para actuar. El músico se presentó anoche en Mendoza, y continuará en Chile su gira "Tómbola Tour", que empezó en Cuba hace un mes. La llegada de Manu a Jujuy fue complicada y lenta porque en la ruta varios piquetes lo retuvieron. Sin embargo, a la noche les dedicó el show a los piqueteros.
NOTICIAS RELACIONADAS







