19 Marzo 2006 Seguir en 
Alucinante. El adjetivo era pronunciado por los más de 3.400 asistentes a la fiesta "Norte d- Noche", que se realizó el viernes, en el club Central Córdoba. El show, que combinó una enérgica música electrónica con el rock versátil de la banda Catupecu Machu, dejó satisfechos a organizadores y a espectadores, que lo calificaron de "impecable" y de "buenísimo".
Alrededor de las 0.30, la música del Dj tucumano Paul comenzó a sonar por todos los rincones del estadio y atrajo como un imán a los que todavía se paseaban por la calle Bolívar. Seguido por el Dj cordobés Fede Gómez, los sonidos electrónicos calentaron el ambiente hasta las 3.15, cuando un juego de luces anunció el advenimiento de lo que la mayoría había ido a buscar: el rock de Catupecu.
Durante las casi dos horas que duró la actuación del grupo -en la que tocaron temas de su último disco, "El número imperfecto", y de los anteriores, "Cuadros dentro de cuadros" y "Cuentos decapitados"-, la consigna fue una sola: saltar. Los seguidores la respetaron hasta conformar una especie de latido en masa, que se movía al ritmo de la música, bajo una llovizna de cerveza.
"Lo que más me gustó del espectáculo fue la prolijidad de la banda. Cantó muchos temas, no los cortó e hizo participar al público", contó Carolina Medici a LA GACETA, hasta que el pogo se la llevó a otra esquina, mientras Catupecu cantaba "Eso espero". A Daniel Budeguer, otro de los asistentes, la actuación de la banda le pareció muy buena, aunque no tanto la fiesta. "En otros espectáculos, el sonido estuvo mejor", comentó.
"Cuando la banda dejó de tocar, se fueron alrededor de 1.000 personas, pero muchas se quedaron para esperar al Dj Aldo Haydar, de Buenos Aires. A las 6, la música se cortó y los chicos se fueron sin provocar disturbios", manifestó César Jorrat, uno de los organizadores del show.
Alrededor de las 0.30, la música del Dj tucumano Paul comenzó a sonar por todos los rincones del estadio y atrajo como un imán a los que todavía se paseaban por la calle Bolívar. Seguido por el Dj cordobés Fede Gómez, los sonidos electrónicos calentaron el ambiente hasta las 3.15, cuando un juego de luces anunció el advenimiento de lo que la mayoría había ido a buscar: el rock de Catupecu.
Durante las casi dos horas que duró la actuación del grupo -en la que tocaron temas de su último disco, "El número imperfecto", y de los anteriores, "Cuadros dentro de cuadros" y "Cuentos decapitados"-, la consigna fue una sola: saltar. Los seguidores la respetaron hasta conformar una especie de latido en masa, que se movía al ritmo de la música, bajo una llovizna de cerveza.
"Lo que más me gustó del espectáculo fue la prolijidad de la banda. Cantó muchos temas, no los cortó e hizo participar al público", contó Carolina Medici a LA GACETA, hasta que el pogo se la llevó a otra esquina, mientras Catupecu cantaba "Eso espero". A Daniel Budeguer, otro de los asistentes, la actuación de la banda le pareció muy buena, aunque no tanto la fiesta. "En otros espectáculos, el sonido estuvo mejor", comentó.
"Cuando la banda dejó de tocar, se fueron alrededor de 1.000 personas, pero muchas se quedaron para esperar al Dj Aldo Haydar, de Buenos Aires. A las 6, la música se cortó y los chicos se fueron sin provocar disturbios", manifestó César Jorrat, uno de los organizadores del show.







