Visconti fue el precursor del neorrealismo italiano

El director de "El gatopardo" y de "Ludwig" murió hace 30 años. Impuso desde su primer trabajo, un estilo novedoso y revolucionario.

EN EL SET. Visconti  y el actor Dirk Bogarde en “Muerte en Venecia”. LA GACETA
EN EL SET. Visconti y el actor Dirk Bogarde en “Muerte en Venecia”. LA GACETA
17 Marzo 2006
A pesar de haber desarrollado una intensa labor en el teatro, Luchino Visconti debe su fama mundial a la tarea cinematográfica desarrollada entre la presentación de su primer filme -“Obsesión”, 1946- y su muerte, ocurrida el 17 de marzo de 1976.
Los críticos consideran único el caso de Viscont, ya que su filmografía no reconoce maestros (aunque colaboró con Jean Renoir en sus comienzos) y no dejó discípulos.
Visconti era un aristócrata que nació en Milán en 1906 y que impuso, desde su primer trabajo, un estilo novedoso y revolucionario, que dio lugar a una corriente dentro del cine: el neorrealismo. Se alejó de los temas livianos que caracterizaron al cine italiano de aquella época y asumió el compromiso de reflejar en la pantalla los problemas y las contradicciones de los hombres de su pueblo.
El primer exponente de esta  tendencia fue “La tierra tiembla” (1948), que filmó en Aci Trezza con personas del lugar, que improvisaban los parlamentos. Continuó con “Rocco y sus hermanos” (1960), donde presenta el padecimiento de una familia emigrante en la Milán industrial del “milagro económico”.
Visconti incursionó posteriormente en el género histórico. En “El gatopardo” (1963) -sobre la novela de Lampedusa- ilustró la decadencia física y moral de un mundo en descomposición e introdujo en su obra el tema de la muerte. Después de “La caída de los dioses” (1968) y “Ludwig” (1972), pintó la decadencia de toda una sociedad en una atmósfera llena de presagios fúnebres en “Muerte en Venecia” (1970), un filme hermético y cargado de símbolos. Estaba terminando de filmar “El inocente” cuando murió; el filme sería proyectado póstumamente.
A pesar de que algunos críticos atacaron el preciosismo visual de la obra de Visconti en desmedro de su contenido, sus realizaciones ganaron indiscutiblemente un lugar en la historia del cine.





Tamaño texto
Comentarios