Tema: Hal Larsen es un joven superficial, que no concibe relacionarse con una mujer si esta no se ajusta absolutamente a los patrones clásicos de la hermosura. Sin embargo, a partir de un particular "hechizo", comienza a percibir como belleza física las cualidades interiores, y se enamora perdidamente de una muchacha sumamente excedida de kilos, a la que ve como el paradigma de la belleza.
Crítica: No es este un típico exponente de las películas de los hermanos Farrely, aunque tiene algunos chispazos del humor bizarro que caracteriza a los realizadores. Queda abierto un tema interesante a partir de la bendición o la desgracia, según se mire, que cae sobre el protagonista. Y el filme insiste en esa tesitura, sin dejarse caer en la búsqueda de la carcajada fácil que podría haber abierto la historia. Muy bien hicieron los Farrely al elegir a Gwyneth Paltrow -deslumbrante como pocas veces se la vio en la pantalla- para encarnar a Rosemary, quien, desde sus 150 kilos, no es capaz de entender que alguien la vea bella. A pesar de algunas leves incoherencias en el relato ("buenos" que se ven lindos y "malas" que se ven feas), los Farrely se las arreglan para plantear con inteligencia un tema nada trivial.
Crítica: No es este un típico exponente de las películas de los hermanos Farrely, aunque tiene algunos chispazos del humor bizarro que caracteriza a los realizadores. Queda abierto un tema interesante a partir de la bendición o la desgracia, según se mire, que cae sobre el protagonista. Y el filme insiste en esa tesitura, sin dejarse caer en la búsqueda de la carcajada fácil que podría haber abierto la historia. Muy bien hicieron los Farrely al elegir a Gwyneth Paltrow -deslumbrante como pocas veces se la vio en la pantalla- para encarnar a Rosemary, quien, desde sus 150 kilos, no es capaz de entender que alguien la vea bella. A pesar de algunas leves incoherencias en el relato ("buenos" que se ven lindos y "malas" que se ven feas), los Farrely se las arreglan para plantear con inteligencia un tema nada trivial.







