07 Marzo 2006 Seguir en 
Buenos Aires y Los Angeles.- El músico argentino Gustavo Santaolalla declaró ayer que haber recibido el Oscar a la mejor banda de sonido por su trabajo en "Secreto en la montaña" fue un doble premio, porque uno de sus contrincantes era el número uno de Hollywood en su rubro, John Williams. "Todavía no caigo en mí mismo. Haber ganado la estatuilla es algo increíble para mí, más que nada porque competía contra Williams", insistió Santaolalla, quien regresará al país el 18.
La emoción invadía al músico, cuyo galardón fue festejado en Argentina como propio y fue tapa y noticia central de diarios, radios y noticieros.
"Era muy difícil, pero aquí la película tuvo una repercusión muy fuerte. Estaba nervioso, pero sentí un gran apoyo de la gente: e-mails, gente que votó por internet sobre cuál era su música preferida. Fue algo increíble, ya que la Academia es muy conservadora, por lo que el premio vale doble", afirmó. "Empecé a los 15 años y a los 16 grabé mi primer disco. Hoy tengo 54 años y 40 de trayectoria; es muy gratificante haber llegado hasta acá", señaló.
En la noche del domingo, al recibir el Oscar, Santaolalla afirmó: "estoy agradecido por haber trabajado en una película que demuestra que el amor es lo que nos hace a todos tan parecidos, a pesar de ser tan diferentes". Al final de su breve discurso, optó por el idioma español para dedicarles su triunfo a "todos los latinos".
Vino dos veces
"Si hay elementos que consideramos utilizables para la comunicación, los ponemos". La frase, que Santaolalla le dijo a LA GACETA en 1972 -entonces aludía a Arco Iris, el grupo que lideraba- bien podría adaptarse al presente del exitoso "gurú". El músico estuvo dos veces en Tucumán (al menos profesionalmente). Una fue esa, cuando el grupo actuó en el teatro San Martín en el marco del Setiembre Musical. La otra fue en 1984, cuando, junto a León Gieco, recorrió el país grabando "De Ushuaia a La Quiaca". En nuestra provincia, pararon para tocar en Monteros, en Villa Trinidad, en las Ruinas de Quilmes y en El Cadillal, aunque en el disco quedó sólo lo que se registró en este último lugar, con Leda Valladares y cientos de niños de escuelas de la capital como invitados especiales. Cuando vino por primera vez, tenía sólo 20 años y una forma de ver la vida acorde con ese tiempo. "Tratamos de pintar el regreso del hombre a sus valores esenciales, al conocimiento intuitivo, a la naturaleza; a todo aquello que le es propio y que le viene al hombre cuando nace", dijo el músico, que en ese momento estaba presentando "Sudamérica", una ópera rock en la que el folclore argentino estaba muy presente y que marcaría a fuego las fusiones que se hicieron luego.
La emoción invadía al músico, cuyo galardón fue festejado en Argentina como propio y fue tapa y noticia central de diarios, radios y noticieros.
"Era muy difícil, pero aquí la película tuvo una repercusión muy fuerte. Estaba nervioso, pero sentí un gran apoyo de la gente: e-mails, gente que votó por internet sobre cuál era su música preferida. Fue algo increíble, ya que la Academia es muy conservadora, por lo que el premio vale doble", afirmó. "Empecé a los 15 años y a los 16 grabé mi primer disco. Hoy tengo 54 años y 40 de trayectoria; es muy gratificante haber llegado hasta acá", señaló.
En la noche del domingo, al recibir el Oscar, Santaolalla afirmó: "estoy agradecido por haber trabajado en una película que demuestra que el amor es lo que nos hace a todos tan parecidos, a pesar de ser tan diferentes". Al final de su breve discurso, optó por el idioma español para dedicarles su triunfo a "todos los latinos".
Vino dos veces
"Si hay elementos que consideramos utilizables para la comunicación, los ponemos". La frase, que Santaolalla le dijo a LA GACETA en 1972 -entonces aludía a Arco Iris, el grupo que lideraba- bien podría adaptarse al presente del exitoso "gurú". El músico estuvo dos veces en Tucumán (al menos profesionalmente). Una fue esa, cuando el grupo actuó en el teatro San Martín en el marco del Setiembre Musical. La otra fue en 1984, cuando, junto a León Gieco, recorrió el país grabando "De Ushuaia a La Quiaca". En nuestra provincia, pararon para tocar en Monteros, en Villa Trinidad, en las Ruinas de Quilmes y en El Cadillal, aunque en el disco quedó sólo lo que se registró en este último lugar, con Leda Valladares y cientos de niños de escuelas de la capital como invitados especiales. Cuando vino por primera vez, tenía sólo 20 años y una forma de ver la vida acorde con ese tiempo. "Tratamos de pintar el regreso del hombre a sus valores esenciales, al conocimiento intuitivo, a la naturaleza; a todo aquello que le es propio y que le viene al hombre cuando nace", dijo el músico, que en ese momento estaba presentando "Sudamérica", una ópera rock en la que el folclore argentino estaba muy presente y que marcaría a fuego las fusiones que se hicieron luego.










