07 Marzo 2006 Seguir en 
Pasó otra edición de la entrega de los Oscar, esa que todos critican pero nadie quiere dejar de ver. "Secreto en la montaña" trastabilló -casi como Jennifer Garner cuando iba a entregar uno de los premios- y cedió ante la onda positiva que empujó a "Vidas cruzadas". Hay que recordar que la ganadora del Oscar estuvo en cartel sólo dos semanas a fines de octubre del año pasado en Tucumán; a pesar de ser un muy buen filme, no fue un imán para los espectadores. El reparto de estatuillas de la noche del domingo fue parejo: aunque extrañe a muchos, no premiar como mejor director a quien dirigió la mejor película (o viceversa) es frecuente en la historia de los Oscar. Tampoco sorprendieron los galardones para Philip Seymour Hoffman y para Reese Witherspoone, ni llama la atención que Spielberg se haya ido con las manos vacías y que George Clooney haya levantado sólo una de las tres estatuillas a las que aspiraba. Y la fuerte apelación a la nostalgia anunciada desde la escenografía se confirmó en los abundantes -y excelentes- resúmenes editados que se presentaron. El debutante conductor de la ceremonia, Jon Stewart, cumplió, pero nada más.











