07 Marzo 2006 Seguir en 
Hollywood.- Algunas de las cosas sucedidas con las películas que recibieron premios Oscar este año no tienen precedentes: que el ganador de la categoría de Mejor Documental haya ingresado en taquilla más que el de la categoría Mejor Película no había ocurrido nunca desde que en 1929 comenzaron a entregarse los premios. Pero las cifras hablan por sí mismas.
La francesa “La marcha de los pingüinos” ingresó 77 millones de dólares en el mercado estadounidense, mientras que la sorpresiva ganadora, “Crash”, recaudó sólo 53 millones. Incluso, la película que había llegado como gran favorita de la noche, “Secreto en la montaña”, se ubica con 75 millones, justo por detrás del filme francés.
Tras la gala de la noche del domingo, los medios estadounidenses hablaron de “un desenlace desconcertante” en un año marcado por películas políticas y de crítica social. Y también destacaron el riesgo de que la Academia, con sus 5.800 miembros, ahuyente al gran público con su distinción para “Crash”.
Pero Hollywood no sería Hollywood si no celebrara esta arriesgada decisión como un valioso atrevimiento. George Clooney fue el que dio la clave sobre el escenario. “Estoy orgulloso de ser miembro de esta Academia”, dijo con la estatuilla dorada al Mejor Actor de Reparto en la mano. Y detrás del escenario añadió: “la belleza de la Academia está en que encuentra esos pequeños momentos en los que dice ‘hablemos de esas cosas que quizá el resto del mainstream no tiene la oportunidad de ver’”.
Caras producciones de estudio como “King Kong” o “Memorias de una geisha” sólo recibieron premios técnicos.
En tanto, Taiwan celebró ayer el Oscar al mejor director con que fue distinguido Ang Lee. El presidente de ese país, Chen Shui-bian, calificó a Lee como “el orgullo de Taiwan” y la madre del director compartió lágrimas de felicidad con sus fans. Millones de taiwaneses siguieron en directo la ceremonia y pudieron ver cómo Lee se convertía en el primer asiático en ganar una estatuilla al mejor director en las 78 ediciones de los Oscar.
También en Sudáfrica se respira un ambiente de fiesta. “¡Viva Africa, viva!”, gritó el director Gavin Hoods entusiasmado al recibir el premio a la mejor película extranjera por “Tsotsi”. El presidente sudafricano, Thabo Mbeki, felicitó ayer a los realizadores del filme y añadió que el galardón confirma la tendencia exitosa del sector y la diversidad de talentos que hay en el país. Al mismo tiempo, añadió, demuestra de lo que son capaces los sudafricanos. (DPA)
La francesa “La marcha de los pingüinos” ingresó 77 millones de dólares en el mercado estadounidense, mientras que la sorpresiva ganadora, “Crash”, recaudó sólo 53 millones. Incluso, la película que había llegado como gran favorita de la noche, “Secreto en la montaña”, se ubica con 75 millones, justo por detrás del filme francés.
Tras la gala de la noche del domingo, los medios estadounidenses hablaron de “un desenlace desconcertante” en un año marcado por películas políticas y de crítica social. Y también destacaron el riesgo de que la Academia, con sus 5.800 miembros, ahuyente al gran público con su distinción para “Crash”.
Pero Hollywood no sería Hollywood si no celebrara esta arriesgada decisión como un valioso atrevimiento. George Clooney fue el que dio la clave sobre el escenario. “Estoy orgulloso de ser miembro de esta Academia”, dijo con la estatuilla dorada al Mejor Actor de Reparto en la mano. Y detrás del escenario añadió: “la belleza de la Academia está en que encuentra esos pequeños momentos en los que dice ‘hablemos de esas cosas que quizá el resto del mainstream no tiene la oportunidad de ver’”.
Caras producciones de estudio como “King Kong” o “Memorias de una geisha” sólo recibieron premios técnicos.
En tanto, Taiwan celebró ayer el Oscar al mejor director con que fue distinguido Ang Lee. El presidente de ese país, Chen Shui-bian, calificó a Lee como “el orgullo de Taiwan” y la madre del director compartió lágrimas de felicidad con sus fans. Millones de taiwaneses siguieron en directo la ceremonia y pudieron ver cómo Lee se convertía en el primer asiático en ganar una estatuilla al mejor director en las 78 ediciones de los Oscar.
También en Sudáfrica se respira un ambiente de fiesta. “¡Viva Africa, viva!”, gritó el director Gavin Hoods entusiasmado al recibir el premio a la mejor película extranjera por “Tsotsi”. El presidente sudafricano, Thabo Mbeki, felicitó ayer a los realizadores del filme y añadió que el galardón confirma la tendencia exitosa del sector y la diversidad de talentos que hay en el país. Al mismo tiempo, añadió, demuestra de lo que son capaces los sudafricanos. (DPA)











