01 Marzo 2006 Seguir en 
Buenos Aires.- El filme sobre Truman Capote, que mañana llegará a los cines de esta ciudad y que el próximo domingo puede valerle un Oscar a su protagonista -Philip Seymour Hoffman-, está inspirado en la correspondencia del autor de “Plegarias atendidas”, que en los próximos días será reeditada junto a una novela juvenil de su autoría que hasta ahora permanecía desaparecida.
Siempre en los márgenes del exceso -y a veces inclusive superándolos-, lo que distingue a Capote de cualquier otro gran escritor norteamericano es el desdoblamiento que le permitió ser parte de los chismes de la alta sociedad y, al mismo tiempo, tomar distancia de la superficialidad de sus compatriotas para dejar una de las obras más singulares y conmovedoras del siglo XX.
Desde los inicios de su carrera literaria, el autor de “A sangre fría” estuvo dotado de un oído infalible para captar la musicalidad de la lengua inglesa y para reproducir el habla de la gente, dos elementos a los que se les suma su habilidad para mezclar lo sórdido y lo poético, el jet-set y la marginalidad.
Alguna vez, Capote “presumió” de ser un genio, un alcohólico y un drogadicto. Estas dos últimas características no siempre estuvieron en él, aunque sí la pulsión que acabaría por entregarlo a esas adicciones: el miedo a ser abandonado, que se inició en su terrible infancia y que lo acompañó hasta el final de su vida.
Nacido en Nueva Orléans en 1924 y fallecido en agosto de 1983, de una lenta y repetida sobredosis de licores y fármacos, el escritor vino a este mundo con el apellido Pearsons y varias frustraciones a cuestas. Entre ellas, una orfandad casi absoluta, que lo condenó a pasar la mayor parte de su infancia en Monroeville, con sus tías, mientras su madre -que había huido de su marido- se limitaba a mandar dinero para su manutención y algo de ropa por correo.
“Capote”, que mañana llegará a los cines argentinos, arranca mucho tiempo después de esos días de infancia a la deriva y se concentra en uno de los episodios más reveladores de su vida, el que desencadenó la escritura de “A sangre fría”, la novela que cambió su vida y en la que fundió realidad y ficción al convertir un suceso real -el asesinato de la familia Clutter- en novela. (Télam)
LOS ANGELES.- El filme “Secreto en la montaña” cuenta con un nuevo honor en su lista de premios. Una entidad dedicada a “capturar” las novedades del lenguaje mediático ha escogido el nombre de esta cinta como el término más popular del año en Hollywood.
Esta organización, llamada Global Language Monitor, ha consagrado esa palabra, “brokeback”, el fenómeno cultural del año.
Aunque su traducción literal al español es “espalda partida”, el término se identifica con la historia de amor entre dos vaqueros, que cuenta la película de Ang Lee.
Como subraya Paul JJ Payack, presidente de la asociación, la búsqueda en Google de “Brokeback” proporciona más de 38 millones de referencias.
Sin embargo, el filme favorito en esta edición de los Oscar que se entregarán el domingo, sólo ha sido visto por 10 millones de personas en Estados Unidos.
“No hay duda de que la máquina de los sueños de Hollywood tiene un profundo efecto en el uso global del inglés”, asegura Payack.
“Brokeback” se impuso este año a otras populares palabras nacidas en Hollywood, como el término “Brangelina”. (Especial)
Siempre en los márgenes del exceso -y a veces inclusive superándolos-, lo que distingue a Capote de cualquier otro gran escritor norteamericano es el desdoblamiento que le permitió ser parte de los chismes de la alta sociedad y, al mismo tiempo, tomar distancia de la superficialidad de sus compatriotas para dejar una de las obras más singulares y conmovedoras del siglo XX.
Desde los inicios de su carrera literaria, el autor de “A sangre fría” estuvo dotado de un oído infalible para captar la musicalidad de la lengua inglesa y para reproducir el habla de la gente, dos elementos a los que se les suma su habilidad para mezclar lo sórdido y lo poético, el jet-set y la marginalidad.
Alguna vez, Capote “presumió” de ser un genio, un alcohólico y un drogadicto. Estas dos últimas características no siempre estuvieron en él, aunque sí la pulsión que acabaría por entregarlo a esas adicciones: el miedo a ser abandonado, que se inició en su terrible infancia y que lo acompañó hasta el final de su vida.
Nacido en Nueva Orléans en 1924 y fallecido en agosto de 1983, de una lenta y repetida sobredosis de licores y fármacos, el escritor vino a este mundo con el apellido Pearsons y varias frustraciones a cuestas. Entre ellas, una orfandad casi absoluta, que lo condenó a pasar la mayor parte de su infancia en Monroeville, con sus tías, mientras su madre -que había huido de su marido- se limitaba a mandar dinero para su manutención y algo de ropa por correo.
“Capote”, que mañana llegará a los cines argentinos, arranca mucho tiempo después de esos días de infancia a la deriva y se concentra en uno de los episodios más reveladores de su vida, el que desencadenó la escritura de “A sangre fría”, la novela que cambió su vida y en la que fundió realidad y ficción al convertir un suceso real -el asesinato de la familia Clutter- en novela. (Télam)
La palabra de moda, en EE.UU
LOS ANGELES.- El filme “Secreto en la montaña” cuenta con un nuevo honor en su lista de premios. Una entidad dedicada a “capturar” las novedades del lenguaje mediático ha escogido el nombre de esta cinta como el término más popular del año en Hollywood.
Esta organización, llamada Global Language Monitor, ha consagrado esa palabra, “brokeback”, el fenómeno cultural del año.
Aunque su traducción literal al español es “espalda partida”, el término se identifica con la historia de amor entre dos vaqueros, que cuenta la película de Ang Lee.
Como subraya Paul JJ Payack, presidente de la asociación, la búsqueda en Google de “Brokeback” proporciona más de 38 millones de referencias.
Sin embargo, el filme favorito en esta edición de los Oscar que se entregarán el domingo, sólo ha sido visto por 10 millones de personas en Estados Unidos.
“No hay duda de que la máquina de los sueños de Hollywood tiene un profundo efecto en el uso global del inglés”, asegura Payack.
“Brokeback” se impuso este año a otras populares palabras nacidas en Hollywood, como el término “Brangelina”. (Especial)







