01 Marzo 2006 Seguir en 
"No hay listas negras, ni ninguna persecución, y las audiciones están previstas en los mismos contratos, aun antes de que estos concluyan". De esta manera, el secretario de Cultura, Mauricio Guzman, salió al cruce de las duras críticas que le formularon ayer trabajadores de esa secretaría durante una protesta que hicieron en San Martín 251.
En un documento que se leyó en el acto, hubo quejas de todos los colores. "Acabo de renunciar al ballet contemporáneo, porque esta situación conspira contra el profesionalismo. Ingresé con 98 puntos sobre 100; unos meses después me hacen una evaluación negativa, y ahora, antes de que concluya el contrato, convocan a una audición eliminatoria. Creo que el secretario no nos escucha; estoy de acuerdo con la audición, pero que sea cuando corresponda, porque si no, se convierte en una amenaza", le contó a LA GACETA el bailarín Alejandro Elías. "Esta audición es persecutoria, porque los bailarines se habían quejado por las malas condiciones laborales, y a pesar de ello, siguieron trabajando. Entonces, ahora, Guzman, que responde únicamente con sumarios y amenazas, los obliga a un nuevo concurso como castigo", explicó Martín Papa.
Por su parte, Alejandra Deza (jubilada, con 25 años de bailarina profesional que exhibía su boleta de sueldo con un haber de $ 391), afirmó: "si ganaron los contratos y después la evaluación fue mala, quiere decir que no hay estímulo, que el nivel decayó, y la responsabilidad es de la dirección".
Al ritmo de los redoblantes y de las banderas ondeando, en el nutrido grupo, además de bailarines, había actores del Elenco Estable, músicos de la Orquesta y de la Banda Sinfónica y trabajadores de las salas del San Martín y del Caviglia.
En un documento que se leyó en el acto, hubo quejas de todos los colores. "Acabo de renunciar al ballet contemporáneo, porque esta situación conspira contra el profesionalismo. Ingresé con 98 puntos sobre 100; unos meses después me hacen una evaluación negativa, y ahora, antes de que concluya el contrato, convocan a una audición eliminatoria. Creo que el secretario no nos escucha; estoy de acuerdo con la audición, pero que sea cuando corresponda, porque si no, se convierte en una amenaza", le contó a LA GACETA el bailarín Alejandro Elías. "Esta audición es persecutoria, porque los bailarines se habían quejado por las malas condiciones laborales, y a pesar de ello, siguieron trabajando. Entonces, ahora, Guzman, que responde únicamente con sumarios y amenazas, los obliga a un nuevo concurso como castigo", explicó Martín Papa.
Por su parte, Alejandra Deza (jubilada, con 25 años de bailarina profesional que exhibía su boleta de sueldo con un haber de $ 391), afirmó: "si ganaron los contratos y después la evaluación fue mala, quiere decir que no hay estímulo, que el nivel decayó, y la responsabilidad es de la dirección".
Al ritmo de los redoblantes y de las banderas ondeando, en el nutrido grupo, además de bailarines, había actores del Elenco Estable, músicos de la Orquesta y de la Banda Sinfónica y trabajadores de las salas del San Martín y del Caviglia.







