01 Marzo 2006 Seguir en 
Buenos Aires.- El legendario guitarrista Carlos Santana concretará el jueves 9, en el porteño Campo Argentino de Polo, su tercera actuación en la Argentina con un recital que, adelantó, puede durar tres o cuatro horas. "La intención es que, junto a mi banda, podamos tocar lo que somos", explicó.
Profundamente consustanciado con un discurso espiritual, el notable artista mexicano, que reinventó el sonido de la guitarra eléctrica con aires latinos al servicio del rock y del jazz, señaló en diálogo telefónico con Télam desde la ciudad estadounidense de Los Angeles, que la música que compone y ejecuta "procura dar un pellizco más profundo, ponerles alas a los corazones y generar un orgasmo en el alma". "Hay muchos músicos que sólo tocan de la piel para afuera; pero lo nuestro es muy diferente, porque no somos del ?show-business?, ni somos plásticos, ni somos sintéticos", subrayó.
Pasando de las artes a la actualidad socio-política, Santana declaró: "somos lo opuesto de George Bush y no representamos ninguna bandera, sino el corazón". En esa línea de reflexiva religiosidad, agregó: "con humildad digo que no hay futuro, a menos que perdón y compasión sean más fuertes que las bombas y el orgullo falso".
Desde Woodstock
El creador, que saltó a la consideración general a partir del festival de Woodstock (1969) y que, desde entonces, construyó una extensa y laureada trayectoria con 53 álbumes propios (incluido en ese listado "All That I Am", editado el año último y la excusa para este tour que lo acerca a Buenos Aires), habló de las diferencias que lo separan de otros artistas de figuración planetaria.
"Desde lo musical encuentro que nos distinguimos a partir de los ritmos africanos, de cómo visitamos esas melodías", detalló el autor de clásicos como "Samba pa?ti", "Malas costumbres" y "Oye como va".
A partir de una mirada más humana e ideológica a la vez, el instrumentista apuntó: "nuestra música es más consciente de que representa al barrio, a la favela, porque no somos turistas; somos parte de la familia".
Dueño de un camino profesional en que fue galardonado con el premio "Legend Award"; obtuvo una decena de premios Grammy; vendió más de 90 millones de discos y actuó ante más de 100 millones de personas, el músico nacido en Autlán de Navarro el 20 de julio de 1947, indicó que aprecia los lauros recibidos, pero que no lo afectan.
"Es como cuando llueve: te mojás y después te secás. Yo no me levanto para que me den trofeos, sino para servirle a Dios y trascender", graficó.
Puesto a profundizar esa visión, Santana comentó: "los que dicen que Dios nos hizo a su imagen, quieren decir que tenemos su misma luz; y por ello, no podemos permitirnos el ser víctimas profesionales". (Télam)
Profundamente consustanciado con un discurso espiritual, el notable artista mexicano, que reinventó el sonido de la guitarra eléctrica con aires latinos al servicio del rock y del jazz, señaló en diálogo telefónico con Télam desde la ciudad estadounidense de Los Angeles, que la música que compone y ejecuta "procura dar un pellizco más profundo, ponerles alas a los corazones y generar un orgasmo en el alma". "Hay muchos músicos que sólo tocan de la piel para afuera; pero lo nuestro es muy diferente, porque no somos del ?show-business?, ni somos plásticos, ni somos sintéticos", subrayó.
Pasando de las artes a la actualidad socio-política, Santana declaró: "somos lo opuesto de George Bush y no representamos ninguna bandera, sino el corazón". En esa línea de reflexiva religiosidad, agregó: "con humildad digo que no hay futuro, a menos que perdón y compasión sean más fuertes que las bombas y el orgullo falso".
Desde Woodstock
El creador, que saltó a la consideración general a partir del festival de Woodstock (1969) y que, desde entonces, construyó una extensa y laureada trayectoria con 53 álbumes propios (incluido en ese listado "All That I Am", editado el año último y la excusa para este tour que lo acerca a Buenos Aires), habló de las diferencias que lo separan de otros artistas de figuración planetaria.
"Desde lo musical encuentro que nos distinguimos a partir de los ritmos africanos, de cómo visitamos esas melodías", detalló el autor de clásicos como "Samba pa?ti", "Malas costumbres" y "Oye como va".
A partir de una mirada más humana e ideológica a la vez, el instrumentista apuntó: "nuestra música es más consciente de que representa al barrio, a la favela, porque no somos turistas; somos parte de la familia".
Dueño de un camino profesional en que fue galardonado con el premio "Legend Award"; obtuvo una decena de premios Grammy; vendió más de 90 millones de discos y actuó ante más de 100 millones de personas, el músico nacido en Autlán de Navarro el 20 de julio de 1947, indicó que aprecia los lauros recibidos, pero que no lo afectan.
"Es como cuando llueve: te mojás y después te secás. Yo no me levanto para que me den trofeos, sino para servirle a Dios y trascender", graficó.
Puesto a profundizar esa visión, Santana comentó: "los que dicen que Dios nos hizo a su imagen, quieren decir que tenemos su misma luz; y por ello, no podemos permitirnos el ser víctimas profesionales". (Télam)







