28 Febrero 2006 Seguir en 
La angustia de los padres se apoderó de los pasillos de la Jefatura de Policía. Desde la Alcaidía, donde estaban detenidos 13 menores, salían grandes nubes de humo. Los efectivos actuaron rápidamente para sofocar el motín. Pero el malestar quedó evidenciado en el rostro de las autoridades. “Esta situación no puede seguir. Es un problema grave que no debe repetirse. Debe crearse un lugar nuevo para alojar a los menores, porque este sitio es inhabitable”, dijo el juez de Menores Raúl Ruiz.
La revuelta se inició a las 17 y terminó una hora y media después. Durante el recreo que tienen los aprehendidos se planeó todo. Y antes de regresar a las celdas, siete chicos comenzaron a incendiar los colchones. “Se amotinaron porque los tratan como animales. Cuando les piden agua, los policías no les dan. Tampoco les quieren dar jabón. Están sucios. Incluso tienen sarna. Además, los golpearon”, contó la abuela de uno de los menores detenidos, “Pipi”, de 13 años.
La Policía informó que los menores reconocieron que se autolesionaron durante la protesta. Además, aunque acudieron los efectivos de Infantería, aclararon que los chicos se calmaron solos, cuando llegó el juez Ruiz. Un menor terminó con heridas en la mano derecha y fue trasladado al hospital Padilla. Los siete revoltosos fueron llevados al Instituto Roca, que a pesar de estar desbordado alojará a los chicos hasta que se encuentre otro lugar para internarlos, informaron.
Otros seis menores quedaron detenidos en la Alcaidía, donde se llevaron colchones nuevos. Ruiz adelantó que, después de lo sucedido, se decidió hacer una reunión multisectorial para definir un nuevo sitio en el que se pueda detener a los chicos reincidentes o que cometieron delitos graves.
Durante las últimas semanas, los adolescentes protagonizaron la mitad de los delitos registrados en la provincia. Hubo un promedio de ocho detenidos por día y la Justicia recalcó que más del 80% de estos chicos consume drogas. “Las familias no toman conciencia y no cumplen con las medidas tutelares”, comentó Ruiz.
El secretario de Derechos Humanos, Bernardo Lobo Bugeau, también acudió a la Jefatura. “Hay una profunda crisis por la falta de espacio para alojar a los menores. Pero estos lugares no son los adecuados. Necesitamos sitios en los que puedan aplicarse programas de resociabilización de los chicos. Debemos encontrar un nuevo destino para ellos”, explicó. El secretario de Seguridad Ciudadana, Eduardo di Lella, confirmó que se realizarán reuniones entre todas las áreas para intentar buscar una solución al drama de los menores delincuentes. Aunque adelantó: “no podemos hacer magia con un problema respecto del cual durante años no se hizo nada”.
La revuelta se inició a las 17 y terminó una hora y media después. Durante el recreo que tienen los aprehendidos se planeó todo. Y antes de regresar a las celdas, siete chicos comenzaron a incendiar los colchones. “Se amotinaron porque los tratan como animales. Cuando les piden agua, los policías no les dan. Tampoco les quieren dar jabón. Están sucios. Incluso tienen sarna. Además, los golpearon”, contó la abuela de uno de los menores detenidos, “Pipi”, de 13 años.
La Policía informó que los menores reconocieron que se autolesionaron durante la protesta. Además, aunque acudieron los efectivos de Infantería, aclararon que los chicos se calmaron solos, cuando llegó el juez Ruiz. Un menor terminó con heridas en la mano derecha y fue trasladado al hospital Padilla. Los siete revoltosos fueron llevados al Instituto Roca, que a pesar de estar desbordado alojará a los chicos hasta que se encuentre otro lugar para internarlos, informaron.
Otros seis menores quedaron detenidos en la Alcaidía, donde se llevaron colchones nuevos. Ruiz adelantó que, después de lo sucedido, se decidió hacer una reunión multisectorial para definir un nuevo sitio en el que se pueda detener a los chicos reincidentes o que cometieron delitos graves.
Durante las últimas semanas, los adolescentes protagonizaron la mitad de los delitos registrados en la provincia. Hubo un promedio de ocho detenidos por día y la Justicia recalcó que más del 80% de estos chicos consume drogas. “Las familias no toman conciencia y no cumplen con las medidas tutelares”, comentó Ruiz.
El secretario de Derechos Humanos, Bernardo Lobo Bugeau, también acudió a la Jefatura. “Hay una profunda crisis por la falta de espacio para alojar a los menores. Pero estos lugares no son los adecuados. Necesitamos sitios en los que puedan aplicarse programas de resociabilización de los chicos. Debemos encontrar un nuevo destino para ellos”, explicó. El secretario de Seguridad Ciudadana, Eduardo di Lella, confirmó que se realizarán reuniones entre todas las áreas para intentar buscar una solución al drama de los menores delincuentes. Aunque adelantó: “no podemos hacer magia con un problema respecto del cual durante años no se hizo nada”.
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