28 Febrero 2006 Seguir en 
Viña del Mar, Chile.- El mexicano Alejandro Fernández y el intérprete de reggaetón portorriqueño Daddy Yankee, quien provocó hasta ataques de histeria, fueron los grandes ganadores de la quinta noche del Festival de Viña del Mar, que duró hasta la madrugada de ayer. Fernández apareció vestido de charro y, junto a sus mariachis, arrancó con rancheras como “Guadalajara” o “El rey”, consiguiendo desde el inicio una gran aceptación. Tras una pausa, cambió su traje típico por uno más informal, con una chaqueta de cuero, y dio paso a sus más conocidas baladas, como “Me dediqué a perderte”.
Luego de cerca de una hora y media de actuación, Fernández se bajó del escenario con la Antorcha de Plata (el galardón que exige el público para sus favoritos) y con la de Oro, y con una Gaviota de Plata, que es el premio reservado para las canciones en competencia, pero que el “monstruo” (el público) también suele pedir para los participantes del show. Posteriormente vino el turno del dúo español Amaral, de quienes en Chile sólo se conocen algunos de sus temas, por lo que el inicio de su presentación tuvo una recepción más bien tibia y los primeros aplausos fueron poco entusiastas. Sin embargo, Eva Amaral sacó a relucir su buena voz; desplegó mucho movimiento en el escenario; apeló a las canciones que suenan en este país y conquistó a la concurrencia -tras 45 minutos, en que interpretó nueve canciones-, que los premió con la Antorcha de Plata.
La posterior irrupción de Daddy Yankee, quien apareció sentado en un trono plateado, desató una verdadera locura, dando paso a la noche más energética y descontrolada que se ha vivido hasta el momento. La Quinta Vergara aplaudió y coreó sus más conocidos temas con “Rompe” o “Lo que pasó, pasó”.
El paroxismo llegó cuando retornó a escena sobre una motocicleta para interpretar “La gasolina”. Los encargados de la enfermería del recinto consignaron unas 70 atenciones por cefaleas, ataques de histeria y lesiones, que se registraron en forcejeos y aglomeraciones de los fanáticos por estar más cerca del artista centroamericano. El huracán Daddy Yankee obtuvo las dos Antorchas y la Gaviota de Plata.
El festival concluirá esta madrugada, cuando se conocerán los premios. (DPA)
Luego de cerca de una hora y media de actuación, Fernández se bajó del escenario con la Antorcha de Plata (el galardón que exige el público para sus favoritos) y con la de Oro, y con una Gaviota de Plata, que es el premio reservado para las canciones en competencia, pero que el “monstruo” (el público) también suele pedir para los participantes del show. Posteriormente vino el turno del dúo español Amaral, de quienes en Chile sólo se conocen algunos de sus temas, por lo que el inicio de su presentación tuvo una recepción más bien tibia y los primeros aplausos fueron poco entusiastas. Sin embargo, Eva Amaral sacó a relucir su buena voz; desplegó mucho movimiento en el escenario; apeló a las canciones que suenan en este país y conquistó a la concurrencia -tras 45 minutos, en que interpretó nueve canciones-, que los premió con la Antorcha de Plata.
La posterior irrupción de Daddy Yankee, quien apareció sentado en un trono plateado, desató una verdadera locura, dando paso a la noche más energética y descontrolada que se ha vivido hasta el momento. La Quinta Vergara aplaudió y coreó sus más conocidos temas con “Rompe” o “Lo que pasó, pasó”.
El paroxismo llegó cuando retornó a escena sobre una motocicleta para interpretar “La gasolina”. Los encargados de la enfermería del recinto consignaron unas 70 atenciones por cefaleas, ataques de histeria y lesiones, que se registraron en forcejeos y aglomeraciones de los fanáticos por estar más cerca del artista centroamericano. El huracán Daddy Yankee obtuvo las dos Antorchas y la Gaviota de Plata.
El festival concluirá esta madrugada, cuando se conocerán los premios. (DPA)







