Todavía no ha llegado lo peor de las inundaciones a Europa Central

Emergencia en Dresde. Más de 200.000 personas fueron evacuadas y el peligro acecha en numerosas ciudades de la región. Crece el caudal de los grandes ríos.

AUSTRIA. Un hombre recorre en kayak las calles de Ybbs, para ofrecer su ayuda  a los vecinos.
AUSTRIA. Un hombre recorre en kayak las calles de Ybbs, para ofrecer su ayuda a los vecinos.
15 Agosto 2002
París.- Las inundaciones causadas por desbordes de los ríos Danubio, Moldava y Elba, que dejaron decenas de muertos y más de 200.000 evacuados, se agravaron ayer, y los bomberos hacían grandes esfuerzos para mantener a salvo a Praga, -la capital checa- y la ciudad alemana de Dresde. Desde el pasado fin de semana murieron al menos 12 personas en Alemania, 10 en República Checa y siete en Austria, las que se suman a las 14 fallecidas en Rumania desde mediados de julio y los más de 60 muertos a causa de una tromba en la costa del mar Negro, en Rusia.
La crecida sin precedentes del Elba, cuyo caudal superará hoy los ocho metros en Dresde -según meteorólogos-, frente a los dos metros de media que suele tener en verano, seguirá al menos hasta el fin de semana, por lo que a lo largo de sus márgenes otras ciudades se preparaban para ser evacuadas. En Dresde -llamada "Florencia del Elba" por su magnífica arquitectura y su elegancia-, el Opera Semper, uno de las más bellos de Europa, de estilo renacentista italiano, quedó sumergido por las aguas.

Pacientes en vuelo
Helicópteros militares transportaron a miles de pacientes de hospitales de Dresde, después de que una muralla de agua descendió desde la República Checa al sur de Alemania. Más de 3.000 enfermos fueron trasladados a ciudades tan lejanas como Colonia y Berlín, mientras se aceleraba la evacuación de la ciudad.

La amenaza del Elba
Miles de residentes de la región de Sajonia huyeron de las aguas desbordadas del río Elba. Ciudades ribereñas como Dessau y Magdeburgo, capital de Sajonia Anhalt, se preparaban para lo peor. El Elba -se estima- alcanzará hoy los 9 metros. La inundación, la peor que sufre Alemania desde que el río Odra se desbordó en 1997, ya ha llegado a los sótanos de la recién restaurada ciudad barroca de Dresde.

Veloz torrente
Por su parte, los residentes de Praga respiraron aliviados después que las defensas levantadas frenéticamente evitaron que las aguas inundaran la valiosa área de la Ciudad Vieja. El río Vltava menguó ligeramente su caudal a la altura de la capital checa, retrocediendo desde lo más alto de las fuertes barreras de acero, que eran lo único que separan a la Ciudad Vieja de Praga de las aguas. Sin embargo, el agua se precipita con gran rapidez y sigue siendo extremadamente peligrosa. Además, se espera una nueva crecida. (Reuter/AFP)

CRONICAS DRAMATICAS
GOLPE A GOLPE.- Una vez más, la gran herencia cultural que representa la ciudad alemana de Dresde está en peligro de desaparecer. En febrero de 1945, los bombardeos británicos y estadounidenses hicieron trizas el 80% de la ciudad. Lo peor podría estar por venir, después de que el río Vltava, que ha inundado Praga, se desbordó hacia el Elba. (Reuter)

ADIOS A "KADIR".- En Praga hubo que matar a un elefante y a un hipopótamo del zoológico por causa de las inundaciones. Adorado por generaciones de niños, el elefante "Kadir", de 35 años, héroe de varias películas, no pudo ser evacuado de las aguas, que lo cubrían hasta la cabeza. Estaba ya agotado y empezaba a ahogarse. No quedaba otra opción que acortar su sufrimiento", declaró entre sollozos el director del zoológico. La crecida penetró en el pabellón de los elefantes, pese a las barreras de cuatro metros que se instalaron como medida preventiva. Tres elefantas del mismo pabellón pudieron ser salvadas pero una hembra hipopótamo sufrió la misma suerte que "Kadir". (Reuter)

LA EVACUACION.- En la República checa se realizó la mayor operación de evacuación desde la II Guerra Mundial. Unas 200.000 personas fueron obligadas a dejar sus hogares. En el mundialmente conocido Puente Carlos de Praga, del siglo XIV, los bomberos intentaban impedir que los desechos que arrastraba la fuerte corriente golpearan la antigua estructura. (Reuter)

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