09 Febrero 2006 Seguir en 
TEHERAN.- El politólogo estadounidense Samuel P. Huntington y el ex presidente iraní, Mohammed Jatami, tienen algo en común: ambos predijeron el actual conflicto entre culturas y civilizaciones. En 1996, Huntington presentó su tesis sobre el “choque de civilizaciones”, y un año después llegó la antítesis de Jatami, el “diálogo entre civilizaciones”.
Las caricaturas del profeta Mahoma, que para los creyentes musulmanes de todas las posturas políticas encierran los peores pecados, son entendidas ahora en Irán como una declaración de guerra de Occidente al Islam. El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, quiere convertirse en el defensor del mundo musulmán “contra la política arrogante de Europa y de Estados Unidos, que se dirige vía Irán contra el mundo islámico”.
“Después de la Guerra Fría estamos ahora en la ‘guerra verde’ entre Occidente y el mundo islámico”, dijo un politólogo de Teherán. Como otros muchos analistas, él también piensa que, durante la época de la Guerra Fría, Occidente planeó imponer un “cinturón verde” (el color del Islam) en torno de Cercano Oriente para neutralizar la influencia comunista de la antigua Unión Soviética. En 1979, durante la invasión rusa a Afganistán, Occidente apoyó a los mujahidines afganos (guerreros de Alá) y a la revolución islámica en Irán, como una parte esencial del cinturón verde.
Siempre bajo sospecha
Consecuencias como el paso de los mujahidines a las milicias talibanas o la conversión de Irán en una amenaza nuclear para Israel no fueron previstas en aquel entonces. “Podemos hacer lo que queramos. De todos modos, Occidente no se fía de nosotros”, dijo Ahmadinejad. Durante la presidencia de Jatami, y pese a sus esfuerzos de instaurar en Irán una democracia islámica, el presidente de EE.UU., George W. Bush, incluyó al país en su “eje del mal”. Y ahora, las figuras sagradas del Islam son insultadas en nombre de la libertad de expresión. “Pero la situación ha cambiado; ahora somos nosotros los que no confiamos en Occidente”, dijo Ahmadinejad.
Mañana, con motivo de los 27 años de la Revolución Islámica, el pueblo iraní debe demostrar al mundo que está detrás del sistema teocrático y contra Occidente. (DPA)
Las caricaturas del profeta Mahoma, que para los creyentes musulmanes de todas las posturas políticas encierran los peores pecados, son entendidas ahora en Irán como una declaración de guerra de Occidente al Islam. El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, quiere convertirse en el defensor del mundo musulmán “contra la política arrogante de Europa y de Estados Unidos, que se dirige vía Irán contra el mundo islámico”.
“Después de la Guerra Fría estamos ahora en la ‘guerra verde’ entre Occidente y el mundo islámico”, dijo un politólogo de Teherán. Como otros muchos analistas, él también piensa que, durante la época de la Guerra Fría, Occidente planeó imponer un “cinturón verde” (el color del Islam) en torno de Cercano Oriente para neutralizar la influencia comunista de la antigua Unión Soviética. En 1979, durante la invasión rusa a Afganistán, Occidente apoyó a los mujahidines afganos (guerreros de Alá) y a la revolución islámica en Irán, como una parte esencial del cinturón verde.
Siempre bajo sospecha
Consecuencias como el paso de los mujahidines a las milicias talibanas o la conversión de Irán en una amenaza nuclear para Israel no fueron previstas en aquel entonces. “Podemos hacer lo que queramos. De todos modos, Occidente no se fía de nosotros”, dijo Ahmadinejad. Durante la presidencia de Jatami, y pese a sus esfuerzos de instaurar en Irán una democracia islámica, el presidente de EE.UU., George W. Bush, incluyó al país en su “eje del mal”. Y ahora, las figuras sagradas del Islam son insultadas en nombre de la libertad de expresión. “Pero la situación ha cambiado; ahora somos nosotros los que no confiamos en Occidente”, dijo Ahmadinejad.
Mañana, con motivo de los 27 años de la Revolución Islámica, el pueblo iraní debe demostrar al mundo que está detrás del sistema teocrático y contra Occidente. (DPA)
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