14 Agosto 2002 Seguir en 
"No hay motivo para que uno de los elementos principales de una noticia sea que una persona es pariente de otra que es conocida. Yo sé muy bien por qué se lo digo?. La noticia en cuestión se refería, allá por los 80, a la detención en Ezeiza del sobrino o nieto de un militar, que por cierto habría sido mejor no conocer. Yo la había editado y transmitido como jefe de turno de la vieja Noticias Argentinas. Era una noticia policial más, y quien me hablaba de la injusticia de que alguien sea puesto a la consideración pública por su parentesco con un ?conocido? era Horacio Tato, ese director brillante de quien muchos periodista referían: ?Horacio Tato, el hijo del censor?.
El y muchos otros colegas experimentados me ayudaron a comprender con el tiempo la importancia que cada palabra, cada enunciado, cada elemento tiene en la construcción de una noticia. Después, con el ejercicio de la docencia en la Universidad de Buenos Aires, tuve un registro muy claro sobre cómo ciertos conceptos deslizados en la información, algunas fórmulas instituidas en las crónicas, ciertos giros, determinadas voces, consolidan en los receptores una forma de ver los hechos, por más que ella no se condiga con el pensamiento y la ideología que una persona construye para sí.
?Otro caso de gatillo fácil? rezaba el título de un ejercicio que pedí a unos alumnos en un curso de redacción de noticias en la agencia Telam. El título daba cuenta de alguien que tiene una posición tomada sobre el accionar policial. Sin embargo, el texto deslizaba luego conceptos cargados de prejuicios y sin comprobación: un hombre baleado por un agente era llamado en esta crónica sujeto e individuo que estaba en actitud sospechosa, y que por ello recibió un disparo. En fin, los elementos que el redactor incluye en la noticia, las palabras que elige, cada decisión que adopta, determinan el contenido del mensaje y su influencia en los receptores. Este libro procura antes que nada que quienes intervenimos en el anejo de la información estemos atentos al uso de cada uno de esos elementos, y convoca a luchar para usarlos con responsabilidad, en sintonía con los receptores efectivos y potenciales y rechazando, en cada artículo y renglón, cualquier mecanismo que impida al público erigir su juicio propio sobre los acontecimientos que tiene derecho a conocer.Los medios de comunicación están pasando un buen período en el país, en cuanto a la confianza que reciben del público, pero resulta llamativo que así ocurra cuando, a mi entender, muchos de ellos mantienen relaciones de dependencia con el poder, y cuando muchos otros están vinculados a gran diversidad de intereses, que condicionan y hasta impiden el manejo libre e independiente de la información.
Este problema, que podemos considerar propio de la esfera de la patronal periodística, se combina con la multiplicación de mecanismos, costumbres y errores de construcción y de lenguaje que se observan en piezas informativas numerosas: es una combinación que deriva en una dificultad enorme para el público de acceder al conocimiento de los hechos tal como ocurren, sin interferencia de los medios y de sus periodistas".
El y muchos otros colegas experimentados me ayudaron a comprender con el tiempo la importancia que cada palabra, cada enunciado, cada elemento tiene en la construcción de una noticia. Después, con el ejercicio de la docencia en la Universidad de Buenos Aires, tuve un registro muy claro sobre cómo ciertos conceptos deslizados en la información, algunas fórmulas instituidas en las crónicas, ciertos giros, determinadas voces, consolidan en los receptores una forma de ver los hechos, por más que ella no se condiga con el pensamiento y la ideología que una persona construye para sí.
?Otro caso de gatillo fácil? rezaba el título de un ejercicio que pedí a unos alumnos en un curso de redacción de noticias en la agencia Telam. El título daba cuenta de alguien que tiene una posición tomada sobre el accionar policial. Sin embargo, el texto deslizaba luego conceptos cargados de prejuicios y sin comprobación: un hombre baleado por un agente era llamado en esta crónica sujeto e individuo que estaba en actitud sospechosa, y que por ello recibió un disparo. En fin, los elementos que el redactor incluye en la noticia, las palabras que elige, cada decisión que adopta, determinan el contenido del mensaje y su influencia en los receptores. Este libro procura antes que nada que quienes intervenimos en el anejo de la información estemos atentos al uso de cada uno de esos elementos, y convoca a luchar para usarlos con responsabilidad, en sintonía con los receptores efectivos y potenciales y rechazando, en cada artículo y renglón, cualquier mecanismo que impida al público erigir su juicio propio sobre los acontecimientos que tiene derecho a conocer.Los medios de comunicación están pasando un buen período en el país, en cuanto a la confianza que reciben del público, pero resulta llamativo que así ocurra cuando, a mi entender, muchos de ellos mantienen relaciones de dependencia con el poder, y cuando muchos otros están vinculados a gran diversidad de intereses, que condicionan y hasta impiden el manejo libre e independiente de la información.
Este problema, que podemos considerar propio de la esfera de la patronal periodística, se combina con la multiplicación de mecanismos, costumbres y errores de construcción y de lenguaje que se observan en piezas informativas numerosas: es una combinación que deriva en una dificultad enorme para el público de acceder al conocimiento de los hechos tal como ocurren, sin interferencia de los medios y de sus periodistas".







