14 Agosto 2002 Seguir en 
Seguramente, si el destacado historiador Félix Luna se radicara un tiempo en esta ciudad y se dedicara a bucear en los problemas ciudadanos encontraría tanto material que le permitiría prolongar su prestigiosa publicación "Todo es historia" hasta el año 2030, por lo menos.
Porque la suciedad, los baches, el derrame de líquidos cloacales, la falta de alumbrado público en incontables cuadras, la ausencia de respeto de control a las normas de convivencia han ingresado a la historia de esta ciudad y de la provincia, a quienes en un rapto de imaginación o de generosidad siguen llamándolas "El Jardín de la República".
Los ejemplos son múltiples. En San Juan y 25 de Mayo hay una bocatormenta obstruida con agua en forma permanente; Bulnes al 800 está sin iluminación y allí yace una laguna cloacal; desde hace tiempo una buena parte de la calzada de Moreno al 1.300 tiene agua y la ochava que forma con Larrea carece de luz; en esa zona ya se registraron varios asaltos. En Salas y Valdés al 1.100 hay un bache que está a punto de diplomarse, y algo similar sucede en la esquina de las avenidas Sarmiento y Siria, donde además siempre hay agua.
Estos problemas de la ciudad desafían históricamente a los más osados gobernantes de turno, sin que ninguno haya podido ponerle hasta ahora el cascabel al gato. En Tucumán parece que todo es historia, la ineficiencia incluida.
Porque la suciedad, los baches, el derrame de líquidos cloacales, la falta de alumbrado público en incontables cuadras, la ausencia de respeto de control a las normas de convivencia han ingresado a la historia de esta ciudad y de la provincia, a quienes en un rapto de imaginación o de generosidad siguen llamándolas "El Jardín de la República".
Los ejemplos son múltiples. En San Juan y 25 de Mayo hay una bocatormenta obstruida con agua en forma permanente; Bulnes al 800 está sin iluminación y allí yace una laguna cloacal; desde hace tiempo una buena parte de la calzada de Moreno al 1.300 tiene agua y la ochava que forma con Larrea carece de luz; en esa zona ya se registraron varios asaltos. En Salas y Valdés al 1.100 hay un bache que está a punto de diplomarse, y algo similar sucede en la esquina de las avenidas Sarmiento y Siria, donde además siempre hay agua.
Estos problemas de la ciudad desafían históricamente a los más osados gobernantes de turno, sin que ninguno haya podido ponerle hasta ahora el cascabel al gato. En Tucumán parece que todo es historia, la ineficiencia incluida.







