Lo importante es que pasó algo diferente

Punto de vista por Jorge Schvarzer (economista Integrante del Plan Fénix). Exclusivo para LA GACETA.

29 Enero 2006

No creo que exista un fenómeno de izquierdización propiamente dicho, en Latinoamérica, sí que la democracia ha llevado a que miembros de las grandes mayorías populares aparezcan en los gobiernos. Tal, los casos de Lula, un campesino nacido en el nordeste brasileño, obrero que llega a la presidencia de ese país, y de Evo Morales, otro hijo de campesino, que trabajó en la zafra de Tucumán, que hablaba aimara en los primeros años de su vida y no el español, y que también llega a presidente. Esos y otros casos marcan un fenómeno nuevo de que las grandes mayorías eligen como representantes a gente de su grupo, lo que me parece un cambio muy importante.
Pero, eso no quiere decir que desde el punto de vista económico haya modificaciones fundamentales en Latinoamérica. Los cambios en el funcionamiento de la mayoría de los países de la región generan restricciones muy fuertes a los cambios de política económica. Eso no ocurría hace 30 años cuando se comenzó a aplicar el llamado modelo neoliberal. Es decir la apertura externa, la deuda, la dependencia de los capitales financieros externos, que reducen el margen de maniobra de los gobiernos.
Así, en Chile existen desde hace años gobiernos populares y con presidentes socialistas, donde hay ciertas medidas de mejora social dentro de un modelo económico netamente neoliberal.
También está quedando muy claro en Uruguay donde un gobierno socialista no está modificando nada, hasta ahora, de las estructuras fundamentales de la economía de ese país. En ese escenario está tratando de hacer algunas políticas populares o de mejorar la distribución del ingreso. Eso marca la enorme restricción que aparece desde el lado de la estructura económica para los cambios de política económica.
La posibilidad de que estos nuevos gobiernos de izquierda pongan en peligro el capitalismo democrático son exageraciones del capitalismo de derecha, que siempre grita que si no se es ultraortodoxo, se es revolucionario.
Lo interesante en Latinoamérica es que ha pasado algo diferente.