Consecuencias económicas de la izquierdización de Latinoamérica

Desde distintos sectores se afirma que la nueva orientación política de los gobiernos no alteró el capitalismo democrático. La difícil relación con EEUU.

29 Enero 2006
La llegada de varios presidentes, representantes de partidos o de coaliciones de izquierda o de centroizquierda ha dado lugar a otra polémica: ¿hay o no una izquierdización en Latinoamérica? Pero, más allá de que el empleo de ese término sea o no correcto, lo que interesa en esta ocasión es qué consecuencias trae ese fenómeno político, en especial en el terreno económico.
Bien lo planteó (en su diálogo con LA GACETA desde EEUU) el profesor de la Universidad Torcuato Di Tella y de la Universidad de Duke, Sergio Berensztein, al señalar que la izquierda llega al poder en varios países, después de una serie de gobiernos, en general de partidos o coaliciones tradicionales de derecha o centroderecha, que fracasaron o se desgastaron en sus intentos de lograr crecimiento económico y una mejor distribución del ingreso. Es así como las sociedades latinoamericanas están buscando alternativa dentro del sistema democrático.
También es válido que estos cambios domésticos (de la derecha a la izquierda) coinciden con un momento internacional que es muy propicio desde el punto de vista del crecimiento. Con el precio que tienen los commodities (principal riqueza de los países de la región), es más fácil para los estados contar con dinero, ya que no hacen falta, por ahora, políticas de ajuste en el plano social que, naturalmente, promueven el desgaste de los gobiernos en el poder.
Proyectando este escenario hacia el futuro, Berensztein observa como lógicamente probable que esta ola de crecimiento termine en algún momento, y si los países no invierten o aprovechan la situación actual, este será tan sólo un nuevo ciclo y otro fracaso más.
Nadie discute que los gobiernos que están instalándose en la región presentan matices muy diferenciados. En eso coinciden desde un profesor de la Universidad de Miami, como Felipe Agüero, que niega la presencia de una ola izquierdizante con connotaciones de coordinación y homogeneidad, hasta el propio Fidel Castro. El líder cubano observa: "parece que el mapa está cambiando, pero hay que reflexionar, observar mucho e informarse bien", como aclarando que no debe confundirse rojo con rosado en materia política.
"En cuanto a la posibilidad de que los nuevos gobiernos de izquierda concreten una modificación sustancial del capitalismo democrático, hasta el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo de Rato, lo desechó de plano.
"Diría lo contrario", dijo el economista e indicó como buenos ejemplos de ello a Brasil, Chile y Uruguay. "La orientación ideológica de los gobiernos no es incompatible con la realidad macroeconómica, sino todo lo contrario y en eso Latinoamérica presenta buenos ejemplos. Chile tiene estabilidad, con 15 años de gobierno socialista. La opción ideológica de los electores es buena y muy bienvenida. Otra cosa es que la macroeconomía marche, como que marche la estabilidad, la reducción de la inflación y el buen funcionamiento del sistema financiero o la eficacia de la inversión pública. Nada de eso tiene por qué ser deteriorado por una cuestión ideológica", expresó De Rato.
La realidad avala lo expresado por el ejecutivo del FMI. En Brasil, Lula es más moderado que cualquier otro gobierno brasileño; en Venezuela se sigue abasteciendo de petróleo a EEUU, y, en la Argentina, los encendidos discursos de Kirchner en contra del FMI aparecen como contrapuestos del pago anticipado de la deuda con ese organismo.
Tampoco es cierto que el crecimiento de la izquierda surja por una animadversión inédita hacia EEUU. Para desmentir eso bastan dos ejemplos como el gobierno mexicano del general Lázaro Cárdenas (en 1936) que nacionalizó el petróleo y las empresas americanas, casi en guerra con EEUU, y la revolución en Bolivia (1952) en la que los mineros bolivianos derrotaron al ejército nacionales y lo hicieron desaparecer, también en abierta oposición a los intereses de EEUU.