Rige el estado de conmoción interior en todo el territorio colombiano

El gobierno adopta medidas especiales para responder a los ataques de los grupos ilegales.

MEDELLIN. Soldados vigilan a los feriantes de la fiesta de la flor.
MEDELLIN. Soldados vigilan a los feriantes de la fiesta de la flor.
13 Agosto 2002
Bogotá.- El gobierno colombiano declaró por 90 días el "estado de conmoción interior", tras la ola de violencia que sacude a ese país y por los escasos recursos existentes para enfrentar a grupos guerrilleros y paramilitares. Haciendo uso de esas facultades especiales, que incluyen la declaración del estado de emergencia económica, el presidente Alvaro Uribe, quien asumió el cargo hace cinco días, dispuso además la creación de un nuevo impuesto, mediante el cual intenta recaudar unos U$S800 millones destinados a reforzar las fuerzas militares y policiales. La ola de violencia de los últimos días dejó más de 50 muertos y 200 heridos, incluidas las víctimas de los ataques registrados el día de la asunción de Uribe.

Un enemigo poderoso
Mediante el impuesto, llamado "al patrimonio", se cobrará a partir de octubre el 1% de interés a todos los colombianos con un patrimonio igual o superior a los U$S57.000. Con estos recursos se incrementarán las fuerzas de seguridad en más de 3.000 nuevos soldados y 10.000 policías. Un vocero del gobierno admitió que las Fuerzas Armadas se enfrentan a grupos armados -guerrilleros y contraguerrilleros- que demostraron tener una capacidad destructiva en constante crecimiento. (AFP)

ANALISIS
Uribe acepta la declaración de guerra
Por Héctor Velasco

BOGOTA.- En un abierto desafío a la declaración de guerra lanzada en su contra, el presidente Alvaro Uribe se lanzó a fortalecer a las Fuerzas Armadas y poner fin a la espiral de violencia. Desde que asumió el cargo, Uribe ha venido dando forma a un ambicioso plan de seguridad que prevé la incorporación de los civiles a las Fuerzas Armadas y una serie de medidas tendientes a neutralizar la ofensiva rebelde. La propuesta marca un hito en la reciente historia del país, pues por primera vez Colombia contará con una fuerza de militares y de policías de apoyo que entrará a operar de la mano de una red de informantes.
La estrategia de Uribe abarca todas las fuerzas del Estado y a los millones de colombianos que depositaron en él su confianza y que ahora esperan el golpe de la mano dura. La declaración del estado de conmoción interna sorprendió al país, pero recibió el apoyo unánime de dirigentes empresarios y políticos, y de la mayoría de la población. Paralelamente, Uribe continúa invitando al diálogo a los grupos rebeldes, con la mediación de la ONU, y reitera que los líderes rebeldes que abandonen la lucha tendrán un sitio en el Parlamento. (DPA)

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