
HISTORIA. Los viejos toneles de algarrobo en los que se almacenaba el vino en el pasado atraen a los turistas por su tamaño y resistencia.(LA GACETA / Osvaldo Ripoll)

En la ciudad salteña todo hace alusión a esta bebida. Viejas barricas de algarrobo franquean las puertas de los comercios y hasta es posible refrescarse con un helado de vino tinto o blanco. Es que una gran cantidad de visitantes llega a esta zona de los Valles Calchaquíes con una sola intención: conocer los secretos que guardan las bodegas.
Es por esto que la mayor parte de los productores de vinos están implementando distintos tipos de atenciones. "Recibimos un promedio de 35.000 turistas por año", aseguró Ignacio López, enólogo de la firma Etchart. Durante los paseos, los visitantes pueden comparar los elementos con los que se trabajó allí desde 1850, cuando fue fundada, con la tecnología actual, tras la inversión de U$S 3 millones que hizo la firma francesa Pernod Ricard, su actual propietaria, que también produce el whisky Chivas Regal. La degustación es alto obligatorio en los recorridos.
Las visitas a las bodegas más importantes permiten conocer todos los procesos por los que pasan las uvas. Los paseos comienzan en las viñas y, en algunos casos, terminan en las cavas, donde los vinos más exclusivos se añejan en barricas de roble francés o americano (cada una cuesta entre U$S 700 y U$S 800).
El Esteco produce los vinos Michel Torino en la bodega La Rosa, fundada en 1700. Allí se construyó el Patios de Cafayate Hotel & Resort Spa, de la cadena Sheraton. A partir de mayo se harán visitas con degustaciones técnicas para expertos, explicó el gerente de la bodega, Andrés Höy.
Frente a la bodega Domingo Hermanos, que tiene viñedos en San Carlos y en San Pedro de Yacochuya, está el Museo de la Vid y el Vino. Roque Zuleta, su administrador, contó que se puede apreciar desde las primeras azadas con las que se labraba la tierra hasta las fotos de los primeros empresarios.
No sólo las grandes bodegas atraen a los visitantes, sino también las conocidas como "boutique". Los vinos Nanni, firma que exporta el 40% de su producción, tienen el valor agregado de ser orgánicos. "Los viñedos están en una zona muy alta donde no es necesario usar agroquímicos. Porque el viento y la altura no dejan que haya bacterias", explicó la enóloga Natalia Saravia Iramain.
En Santa María, Catamarca, la bodega del obispado exporta su producción a Rusia. El sacerdote Arturo Manuel, su administrador, explicó que en la zona se elaboran vinos cabernet, syrah y bonarda. En 2004 vendieron 1 millón de litros al país eslavo.
En los pueblos que rodean a Cafayate también se producen vinos, que, por lo general, son artesanales. Es el caso de Tolombón, que está a 12 kilómetros de la ciudad. "Nosotros apuntamos a los turistas. La tecnología que utilizamos es nuestra fuerza, y las herramientas, las manos", aseguró Cesar Arrieta, administrador de la bodega San Manuel.
MARITAJES
PLATOS: cada variedad de vino tiene características que le permiten acompañar determinados tipos de comida. El enólogo Ignacio López hizo algunas especificaciones.
MALBEC: ideal para acompañar carnes rojas asadas, cordero, ciervo y quesos maduros. Otras sugerencias: risottos y postres de chocolate.
CABERNET SAUVIGNON: combina muy bien con carnes asadas, aves, pastas frescas y secas con salsas, piezas enteras de carne horneada.
TORRONTES: como todo vino blanco es ideal para comidas livianas. Es muy bien acompañado por platos típicos del noroeste argentino (empanadas, humitas, tamales), como también por pescados y mariscos. También se lo puede beber como aperitivo.
SAUVIGNON BLANC: combina muy bien con aves, pescados y mariscos, o carnes rojas con salsas suaves.







