La altura los hace únicos. Los vinos que se producen en Cafayate, a 1.700 metros sobre el nivel del mar, son muy apreciados por los consumidores de mercados exigentes, como los de Estados Unidos y Europa, porque la altura en la que crecen los viñedos le otorga matices especiales a la bebida.
El enólogo Ignacio López explicó que la baja humedad (200 milímetros de lluvia por año) y la gran amplitud térmica que hay entre el día y la noche hacen que las uvas sean más concentradas. Además, las vides tienen una exposición solar altísima.
"Los vinos tienen aromas más expresivos y colores más intensos. Son muy especiados. Esto se genera gracias a las condiciones climáticas. Y quienes entienden el tema, notan estas características", describió la enóloga Natalia Saravia Iramain.
Los varietales exclusivos de los suelos argentinos son el torrontés y el malbec. Y, según los especialistas, son también los más apreciados en el exterior. Todas las bodegas destinan algunas hectáreas a la producción de estas uvas. El Esteco, por ejemplo, exporta el 3 % de su producción de torrontés. "Es una uva que se está recategorizando", explicó Andres Höy, su gerente. Etchart destina el 50 % de sus 300 hectáreas sembradas a este varietal de vino blanco. "El torrontés de Cafayate es único en el país, porque el clima lo favorece", aseguró López.