"Hay que postrarse ante la ley para no arrodillarse luego ante los tiranos". De la homilía de fray Mamerto Esquiú, el 9 de julio de 1853, en la Catedral de Catamarca, en adhesión a la Constitución de la Nación Argentina.
Los poderes políticos de Tucumán han tocado fondo. Después de que se reveló que en un expediente judicial aparece Amelia Alejandra Ducca, esposa del legislador Mariano Poliche, dando detalles sobre coimas en la Legislatura pagadas por el Poder Ejecutivo, peor no pueden estar. Más bajo no pueden caer. A lo sumo, podrán prolongar la perversión y la disgregación institucional. Pero el colmo es este. No otro.
El documento judicial muestra una carta que habría escrito la cónyuge del parlamentario, cuyo contenido hace referencia a pavorosos delitos de orden público.
De todos, el más increíble es, sin duda, el que alude a la aparente compra de voluntades para la reforma de la Constitución. De ser cierto, Tucumán habrá obtenido la máxima sublimación de la corrupción: habría 27 parlamentarios que cobraron para sancionar una ley que beneficiará a ellos mismos. Porque la modificación de la Carta Magna del 90 siempre tuvo como norte habilitar la reelección.
En el expediente figura, además, que Ducca habló de pago de favores políticos efectuados personalmente por las principales autoridades del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo. El escrito, entonces, pone a la sociedad frente al supuesto de que las principales autoridades de la provincia no apelaban a intermediarios para delinquir.
En suma, si las dos terceras partes de la Legislatura y las cabezas del Gobierno están denunciadas, la Provincia ha entrado en un callejón sin salida: quienes pueden tomar medidas correctivas estarían sospechados.
La especificación de que, de haber existido, la coima para votar la reforma se habría pagado en Lecop, tampoco es una cuestión menor. Porque, ante esta presunción, el dinero habría provenido del Estado. Dicho de otro modo, cabe la posibilidad de que aquellos a quienes una pueblada les pidió "que se vayan" el 22 de abril, en una plaza Independencia colmada, hayan usado dinero de esos mismos contribuyentes para habilitar una norma que les dará la oportunidad de quedarse.
Como -según el expediente Ducca dijo- se repartieron distintas cantidades de dinero entre los 27 votantes de la reforma, se habría dado a luz a una lamentable entidad: el "voto tarifa".
Mal argumento
La Legislatura es el primer gran escenario donde se dirime el futuro de la política tucumana.
Aquí se consumaron, justamente, los actos que perfilaron a la actual clase gobernante como una dirigencia dispuesta a no rendir cuentas de nada a nadie.
Desde el recinto se modificó la composición del Tribunal de Cuentas de la provincia, sentando a vocales que tenían el visto bueno del Gobierno al que debían controlar. Y, aunque luego se dio marcha atrás, se modificó el Consejo Asesor de la Magistratura. Los legisladores que dan acuerdo para designar jueces, y que pueden removerlos con el juicio político, también querían nominar magistrados.
Después se refrendaría la vocación por el ocultamiento, hostigando al fiscal anticorrupción Esteban Jerez con juicios políticos y negando información sobre patrimonios o sobre los gastos de bloque y negando desafueros.
Ahora, hablan de que el mayor escándalo institucional de la historia reciente es sólo un incidente familiar. Esto, además de burdo, no deja de ser peligroso. Los "problemas familiares" que, según el expediente, Ducca reveló, darían lugar a un debate doctrinario, impulsado seguramente por jueces de familia y defensores de menores, respecto de si los fueros protegen tales supuestos delitos de acción privada.
Precisamente, el sentido de estos privilegios, originarios de las monarquías constitucionales, fue que los parlamentarios contaran con total libertad para investigar a los otros poderes. De allí la inmunidad de palabra. Jamás fueron pensados como una coraza para proteger ilícitos.
Pero aquí el oficialismo no habló ni siquiera de acogerse a la normativa nacional que permite el procesamiento del legislador, sin necesidad de desaforarlo, hasta el momento en que lo sentencien.
Homilía contemporánea
Por lo pronto una cosa debe quedar clara: la renuncia de Poliche a la vicepresidencia segunda es todo el gesto que se debe esperar de las autoridades del cuerpo. Porque puede darse por descartado que Jaldo y Ruiz Olivares no están dispuestos a dimitir por este escándalo, ya que seguramente entienden que con ello le estarían dando entidad.
Esto coloca al interbloque de la oposición ante una disyuntiva de hierro. Porque, si acepta siquiera dialogar en este marco, habrá perdido la última batalla que pudo librar para salir de la Cámara mirando alto."Esto hay que hacer: cumplir con la ley", decía en su homilía del 25 de mayo pasado el cardenal Jorge Bergoglio. Curiosamente, ese día, según la documentación judicial, Ducca escribía su carta. "Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad -relataba el prelado-. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo. Era el jefe de los publicanos".







