Un poco de oxígeno

Economía trabaja en el borrador de una nueva Carta de Intención con el FMI, mientras la política sigue sin encuadrarse en las necesidades del país.

11 Agosto 2002
BUENOS AIRES.- Eduardo Duhalde y su ministro Roberto Lavagna, uno desde Colombia y el otro desde Buenos Aires, respiraron con alivio cuando Paul O?Neill dejó el país para regresar a Washington. Después de todo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos sabe que Duhalde está administrando un país plagado de turbulencias en el campo económico, político y social, y que ya no hay mucho más para exigir.
En el camino hacia las elecciones, Duhalde y Lavagna son conscientes de la necesidad de alcanzar dos claros objetivos: acordar con el FMI y lograr la prórroga de los vencimientos de su deuda que la Argentina debe afrontar a fin de año.
De este modo, se dejaría un panorama un poco más despejado para quien sea elegido para gobernar el país desde 2003. En procura de ese objetivo, Economía está trabajando en el borrador de una nueva Carta de Intención con el FMI, tras el guiño de O?Neill.
Las negociaciones se desarrollarán en un mejor clima regional, tras el auxilio financiero que recibieron Brasil y Uruguay, en medio de un claro trato preferencial del FMI y los EEUU, quien no ve en esos países los males y las culpas de la Argentina.

Una bola de nieve
El default anunciado alegremente por el ahora candidato presidencial Adolfo Rodríguez Saá lanzó a la Argentina hacia el abismo en diciembre de 2001 y generó una bola de nieve que ahora se trata de detener.
Lavagna le garantizó a Duhalde, tras su desayuno con O?Neill, que estaría en condiciones de establecer las bases definitivas para cerrar un acuerdo con el Fondo, antes de que termine agosto, con el fin de firmarlo en setiembre.
Y en procura de generar confianza, Lavagna ya comenzó a hablar sobre la necesidad de negociar con los acreedores la salida de la cesación de pagos. Pero hay un problema de difícil resolución y que es quizás la última condición de O?Neill y del FMI: que se ponga punto final a la salida de dinero del corralito, producto de los amparos judiciales.
Hasta ahora, el Gobierno nacional no encontró una solución para esa cuestión y la Corte Suprema de Justicia no ha dado ninguna señal que permita cambiar los rostros de preocupación que habitan la Casa Rosada.
Lavagna dijo que tiene dos planes alternativos ante la posibilidad de que la Corte no se pronuncie o lo haga contra los intereses del Gobierno. El problema radica en la legalidad de esas medidas. Duhalde sabe que hasta ahora fueron todos parches que no sólo no dieron solución, sino que fueron cuestionados en los Tribunales.
Pero mientras se busca un poco de oxígeno en la economía, la política sigue sin encuadrarse en las necesidades del país.El llamado a elecciones nacionales puso a todos los partidos de cara a un proceso electoral plagado de inconvenientes, pero con un claro protagonista: el peronismo. Sus dirigentes no dejan de repetir que cuentan con muchas posibilidades de colocar a otro peronista en la Rosada.
Con un radicalismo y un Frepaso golpeados y desacreditados, por su traumático paso por la Rosada, sólo la dirigente del ARI, Elisa Carrió, aparece como una alternativa clara de oposición al PJ, aunque los problemas que afronta para armar equipos de trabajo y alianzas con otras fuerzas, conspiran contra sus posibilidades de éxito.

Interna compleja
El PJ está metido en una compleja interna tras el decreto de convocatoria a elecciones que permite internas abiertas con posibilidad de que los afiliados de un partido, que no vayan a las urnas, por contar con una lista única para presidente, voten en los comicios de otra fuerza política.
Esa alternativa tiene un claro destino: minar las posibilidades de triunfo de Carlos Menem en la interna, quien, por otra parte, tiene un futuro bastante oscuro con las investigaciones sobre su patrimonio y las cuentas suizas.
El decreto gubernamental también generó la reacción de Rodríguez Saá, de Néstor Kirchner y de Juan Carlos Romero.El menemismo quiere prohibir que alguien que no esté afiliado al PJ vote en la interna y encabeza la ola de reclamos.
Ante el aumento de la temperatura de esa disputa, De la Sota salió el viernes por la noche a proponer a la Rosada que, en realidad, sólo puedan votar a otro partido los independientes, que es donde tiene puestas sus esperanzas para derrotar a Menem en la interna. Duhalde dijo a los gobernadores que lo visitaron que está dispuesto a flexibilizar el decreto con el fin de descomprimir la interna justicialista. Pero habrá que ver qué sucede finalmente.
Mientras tanto, los reclamos sociales y la inseguridad siguen en aumento, al tiempo que la presión impositiva no se detiene, como ocurrió con el nuevo impuesto a los combustibles, que lo terminaron pagando los usuarios. (DyN)

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