"Los astronautas deberían poder tomarse un traguito"

La tripulación de la Estación Espacial Internacional festejó Año Nuevo con té, porque el alcohol está prohibido, pero ahora hay médicos que recomiendan lo contrario.

07 Enero 2006
Moscú.- Desde hace cinco años rige oficialmente una regla en la Estación Espacial Internacional (ISS): Nada de alcohol a bordo. La tripulación festejó Año Nuevo con té, y probablemente para la fiesta de Navidad rusa este sábado tampoco haya nada de alcohol.

Sin embargo, al mismo tiempo crece la presión sobre las agencias espaciales rusa y estadounidense para concederle, tras las arduas jornadas de trabajo, al menos un "traguito" a la tripulación.

Los expertos no quieren que los astronautas y cosmonautas tengan vía libre para la bebida. Sin embargo, médicos y tripulantes están a favor de levantar la prohibición de alcohol en el espacio. La prohibición está vigente desde 2000, cuando el primer equipo ruso- estadounidense viajó a la estación espacial.

"Las tripulaciones están medio año en el espacio y realizan un trabajo pesado, sobre todo durante las cansadoras caminatas espaciales, cuando en pocas horas pierden varios kilos de peso corporal", dice un experto que trabaja del lado ruso en la supervisión médica.

"Muchos parten de la base de que una pequeña dosis de alcohol puede ayudar a la recuperación de la tripulación", afirma. También el cosmonauta ruso Salishan Sharipov se expresó en este sentido cuando en la primavera (boreal), tras seis meses en la ISS, regresó a tierra. El alcohol debería ser permitido: Ayuda a aliviar el estrés y aumenta el rendimiento, dijo. Unos 50 mililitros de vino o coñac al día son deseables.

"Sólo para mejorar nuestro trabajo y enfrentar mejor los esfuerzos anímicos", aclaró Sharipov. En la estación rusa Mir estaba autorizado el consumo moderado de alcohol. Nadie controlaba con tanto cuidado si cada tanto alguien se llevaba a bordo una botella de coñac para ocasiones especiales.

El cosmonauta ruso Alexander Poleshtshuk recuerda cómo descubrió una botella de coñac detrás de un revestimiento.

La televisión rusa incluso mostró cómo los cosmonautas se servían un trago con ayuda de una jeringa. A causa de la ausencia de gravedad, en el espacio es imposible beber del vaso como en la Tierra. En 2001 se puso fin a los brindis ocasionales: La Mir dejó de funcionar.

Mientras los rusos fueron amos y señores a bordo, no hubo problema. La ISS, en cambio, fue construida junto a estadounidenses y europeos, por lo que hay nuevas reglas.

Sin embargo, aún no queda claro cuán estrictas son. La agencia espacial estadounidense NASA insiste en que los astronautas tienen que ser completamente abstemios.

Por otro lado, oficiales rusos reconocieron en algunas ocasiones que bebidas alcohólicas fueron transportadas secretamente en el equipaje personal de la tripulación.

El experto ruso explicó que antes de Año Nuevo se dio un pequeño paso en dirección a la flexibilización de la prohibición del alcohol. Al parecer un carguero espacial le llevó bombones rellenos de licor a los actuales tripulantes William McArthur y Valeri Tokarev.

Según los expertos, reglas menos estrictas darían más posibilidades de distensión a la tripulación, cuando no está ocupada en el mantenimiento de la ISS o en experimentos.

Hasta ahora, la tripulación puede distraerse con discos de DVD, correos electrónicos o aparatos de musculación. Pero aunque los rusos estén a favor de una nueva regulación del alcohol, tendrá que pasar un tiempo antes de que los tripulantes puedan realizar su brindis favorito: "Por un aterrizaje seguro".  (DPA)


Tamaño texto
Comentarios