Es una incógnita el desenlace electoral

Kadima, el partido de Sharon, está huérfano. Yaron Ezrrahi no cree que la agrupación este terminada.

EHUD OLMERT heredó una gran responsabilidad.(REUTER)
EHUD OLMERT heredó una gran responsabilidad.(REUTER)
06 Enero 2006
JERUSALEN.- El estado crítico de Ariel Sharon abrió una incógnita sobre las elecciones generales del 28 de marzo, en las que se daba por descontado el triunfo de Kadima, el nuevo partido de centroderecha del primer ministro israelí, cuando este mostraba una salud de hierro.
La hemorragia cerebral que sufrió Sharon complicó las cartas. Sembró de incertidumbre la consulta electoral, pues, aunque el primer ministro logre sobrevivir, la gravedad de lo sucedido no le permitirá seguir al frente del gobierno ni liderar su partido, según anunciaron los médicos.
Lo peor es que Kadima (que significa Hacia Adelante), fundado tan sólo en noviembre pasado, es hasta el momento el partido de un único hombre: Sharon, y debe los buenos resultados obtenidos en los sondeos de meses pasados sólo a la popularidad de su líder.
"Kadima está totalmente identificado con Sharon. Ahora ni siquiera se tiene la certeza de que esa formación pueda sobrevivir. Todo dependerá de su nueva dirección", explicó el politólogo israelí, Daniel Ben Simon.
El profesor Yaron Ezrrahi se mostró menos pesimista. Dijo que Kadima ya no podrá seguir confiando en tener un papel hegemónico, sino que debería convertirse en uno de los tres principales partidos, con los Laboristas a su izquierda y el Likud a su derecha. "Todo dependerá de las alianzas que haga. Si se alía con los laboristas, podrá dar continuidad a la política de Sharon y llevar a cabo nuevos desmantelamientos de colonias", explicó el docente de la Universidad hebrea de Jerusalén.
Ahora, en cambio, el partido de Sharon tiene toda la apariencia de un huérfano. Su número uno provisional, el actual primer ministro interino, Ehud Olmert, comparte la convicción de Sharon sobre la necesidad de acordar con los palestinos, pero no cuenta ni con la autoridad ni con el carisma de su jefe. (AFP)

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