05 Enero 2006 Seguir en 
Diez (Alemania).- Un alemán de 31 años se sienta desde hoy en el banquillo de los acusados tras haber aterrorizado supuestamente a todo un pueblo durante un año con hasta cien llamadas telefónicas diarias de amenazas e insultos.
Según el acta acusatoria en el proceso ante el Tribunal de Primera Instancia de Diez, el hombre llamaba a unos cuarenta hogares en la localidad vecina de Rettert. Poco después del comienzo del proceso, el juez interrumpió la vista para someter al acusado a una revisión psiquiátrica.
El hombre confesó haber realizado varias llamadas a Rettert, pero aseguró que fueron una reacción a otras recibidas por él. La fiscalía atribuye al acusado casi 3.500 llamadas en las que decía frases como "Su casa podría ser incendiada" o "Sé dónde juegan sus hijos".
Según el alcalde de la localidad, varios vecinos acabaron enfermos por las llamadas de terror. Al parecer, con las llamadas el acusado pretendía dar con el número de teléfono de una mujer que se había mudado al lugar, después de haberla molestado ya en otra ciudad. (DPA).
Según el acta acusatoria en el proceso ante el Tribunal de Primera Instancia de Diez, el hombre llamaba a unos cuarenta hogares en la localidad vecina de Rettert. Poco después del comienzo del proceso, el juez interrumpió la vista para someter al acusado a una revisión psiquiátrica.
El hombre confesó haber realizado varias llamadas a Rettert, pero aseguró que fueron una reacción a otras recibidas por él. La fiscalía atribuye al acusado casi 3.500 llamadas en las que decía frases como "Su casa podría ser incendiada" o "Sé dónde juegan sus hijos".
Según el alcalde de la localidad, varios vecinos acabaron enfermos por las llamadas de terror. Al parecer, con las llamadas el acusado pretendía dar con el número de teléfono de una mujer que se había mudado al lugar, después de haberla molestado ya en otra ciudad. (DPA).







