05 Enero 2006 Seguir en 
El "King Kong" de 2005 es un homenaje claro a la versión de los años 30; aquella que cautivara a Peter Jackson siendo niño y que más tarde se convirtiera en su capricho personal.
Con prácticamente dos veces el metraje de la original, la cinta narra, salvo pequeños ajustes, la misma historia: Carl Denham (Jack Black), un cineasta egocéntrico está ansioso por filmar un éxito que lo saque de sus repetidos fracasos. Para ello, reune una expedición de experimentados marinos que, gracias a un mapa secreto, zarpan rumbo a la mítica Isla Calavera, acompañados del guionista teatral Jack Driscoll (Adrien Brody) y la joven actriz Ann Darrow (Naomi Watts). Sin embargo, el sitio resulta una tumba para muchos de ellos, al ser un hábitat salvaje, repleto de nativos y criaturas prehistóricas; entre ellas, un venerado simio de 25 metros llamado Kong. La bestia queda embelesada de Ann, de quien se apodera y a la que defiende de otras gigantescas fieras en el inhóspito sitio.
Finalmente Kong es capturado por la expedición, o lo que queda de ella, y llevado a Nueva York para ser exhibido con el trágico desenlace sabido por todos.
Cabe resaltar que hay un detalle que sí cambia de la historia original: la relación amorosa de Ann Darrow y Jack Driscoll, cede el paso para dar mayor peso a la unión del Rey Kong con su pequeña reina.
Con prácticamente dos veces el metraje de la original, la cinta narra, salvo pequeños ajustes, la misma historia: Carl Denham (Jack Black), un cineasta egocéntrico está ansioso por filmar un éxito que lo saque de sus repetidos fracasos. Para ello, reune una expedición de experimentados marinos que, gracias a un mapa secreto, zarpan rumbo a la mítica Isla Calavera, acompañados del guionista teatral Jack Driscoll (Adrien Brody) y la joven actriz Ann Darrow (Naomi Watts). Sin embargo, el sitio resulta una tumba para muchos de ellos, al ser un hábitat salvaje, repleto de nativos y criaturas prehistóricas; entre ellas, un venerado simio de 25 metros llamado Kong. La bestia queda embelesada de Ann, de quien se apodera y a la que defiende de otras gigantescas fieras en el inhóspito sitio.
Finalmente Kong es capturado por la expedición, o lo que queda de ella, y llevado a Nueva York para ser exhibido con el trágico desenlace sabido por todos.
Cabe resaltar que hay un detalle que sí cambia de la historia original: la relación amorosa de Ann Darrow y Jack Driscoll, cede el paso para dar mayor peso a la unión del Rey Kong con su pequeña reina.








