BUENOS AIRES.- La misión del Fondo Monetario que ayer regresó a Washington después de haber concluido aquí con el secretario de Hacienda, Jorge Sarghini, el análisis de los aspectos técnicos de las cuentas fiscales, lo hizo con un resumen satisfactorio donde aparecen sobrecumplimientos en algunos rubros, inclusive en relación con ciertas provincias, como Santa Cruz, Santiago del Estero y San Luis. A fines de la semana próxima, Economía espera despachar al organismo internacional el borrador de una carta de intención que debería recibir allí aprobación, pero antes tendrá que haber definición sobre la situación del corralito, es decir, alguna certeza sobre cesación del goteo provocado por los amparos judiciales. El jefe del Gabinete, Alfredo Atanasof, hará durante los días inmediatos un nuevo esfuerzo para lograr que el oficialismo de Diputados lleve al recinto lo más rápidamente posible el proyecto de juicio político a la Corte Suprema, donde no tiene posibilidades de prosperar, para su seguro rechazo por falta de dos tercios y, de esa manera, acelerar el tratamiento favorable por el tribunal, del bloqueo de los amparos.
Apriete
El peronismo parlamentario acaba de salir del peligro de una división por causa del rechazo que el menemismo ha hecho de la reglamentación del Poder Ejecutivo sobre las internas partidarias. Pero ello no bastará para que acceda en su totalidad a prestar el quórum que facilite el tratamiento del caso de la Corte, asunto que ahora es usado por una veintena de diputados y diez senadores menemistas para lograr a cambio que el Gobierno desista de la cuestión reglamentaria que podría perjudicar al ex presidente en la interna del PJ. Esta semana el Presidente había estado enérgico al descartar su rectificación pero tras el regreso de Bogotá y tras haberse reunido con el ministro del Interior, Jorge Matzkin, habría resuelto no agravar el peligroso debate del peronismo parlamentario, afirmando que aceptará alguna solución razonable que no parezca una derrota desdorosa frente a Carlos Menem.
Fin del default
Una de las seguridades que Paul O?Neill se llevó de Buenos Aires por parte del Gobierno argentino fue el enfático compromiso de Duhalde y la firmeza con que el ministro Roberto Lavagna le anunciaron que, tras el acuerdo con el Fondo Monetario, comenzaría de inmediato la negociación que debe poner fin al estado de insolvencia de la Argentina ante los inversores. El plazo más pesimista que se maneja en el cartera económica para salir de esa situación, que reducirá inicialmente el factor de confianza externa en el país, es el segundo semestre del año próximo, cuando se dejaría atrás el desorbitado default oficial aplaudido por la mayoría parlamentaria. Las condiciones de seguridad política en el frente externo -señaló O?Neill en diferentes reuniones- deberán estar, no obstante, aseguradas para el Gobierno que asuma el 25 de mayo para evitar que su primer gran problema sea no poder acceder rápidamente a las inversiones. (De nuestra Sucursal)







