Uruguay ajusta con crudeza los números

Todas las proyecciones macroeconómicas fueron modificadas con fuertes bajas para este año, y creció el riesgo país. La emigración alcanza su punto más alto.

10 Agosto 2002
Montevideo.- Luego de que el FMI elevó su asistencia a Uruguay a unos U$S2.800 millones, el gobierno blanqueó los alcances de la crisis con alarmantes ajustes de sus metas macroeconómicas para este año. Se proyecta una caída del PBI de entre el 11 al 11,5%, en lugar de la estimación de máxima contracción del 7% anterior. La inflación está prevista en un 40%, contra el 15% antes proyectado; la devaluación de la moneda se estima que rondará en el 50%, en lugar de la depreciación del 32% inicial, y el déficit fiscal será del 3,5% del PBI, un punto más que la meta original de 2,5%.
El nuevo programa se ha elaborado sobre un escenario totalmente extremo, para cubrirse de sorpresas, anunció un vocero del gobierno. Uruguay atraviesa su cuarto año de recesión y de persistentes déficits en las cuentas del Estado. Este año sufrió una pérdida de depósitos bancarios del 45% y del 80% de sus activos de reservas, mientras el desempleo se situó en un 15,6%. Esa situación motivó un feriado bancario de seis días, que finalizó después de aprobarse una ley que congela los depósitos en dólares a plazo fijo en la banca estatal, y al recibir un crédito stand by de EE.UU. por U$S1.500 millones.

Proyección sombría
Luego de cuatro días consecutivos de caída, el riesgo país repuntó a 2.110 puntos básicos, 3,63% por encima de los 2.036 del jueves. La agencia calificadora afirmó que la ayuda internacional, de unos U$S2.500 millones en total, no bastará para cubrir todo el costo de su crisis.

El éxodo
La fiebre de la emigración, que afecta en particular a los jóvenes uruguayos, alcanza en estos días de profunda crisis económica su punto más alto. Centenares de personas se concentran a diario ante consulados como el de España e Italia en procura de alcanzar la ciudadanía de esos países y emigrar con diferentes rumbos. La limitación en la entrega diaria de números para realizar los trámites -60 en España y 20 en Italia-, obliga a los interesados a dormir en el exterior de los edificios munidos de gruesos abrigos o en carpas, para soportar el frío. Uruguay, cuya población de 3,4 millones de habitantes es descendiente en su inmensa mayoría de españoles e italianos, sufre una emigración promedio de 20.000 personas por año desde 1999. (DPA/AFP)

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