La pregunta clave para quien busca trabajo o quiere capacitarse para conseguirlo en el futuro debe preguntarse: ¿que necesita el mercado? Nos encontramos con la paradoja de que existen personas muy capacitadas en profesiones o que eligen carreras para las cuales supuestamente les prometen o garantizan una rápida salida laboral y que a la hora de insertarse se encuentran con un mercado saturado o con una demanda laboral escasa.
Existe una distorsión con respecto a la elección de la carrera. Hay un desfasaje entre lo que se ofrece y la realidad del mercado laboral, debido a un distanciamiento entre las necesidades reales de las empresas y la preparación académica. Por otro lado, pocas veces la gente se pregunta si lo que eligió está acorde con sus aptitudes o habilidades.
El mercado no le pide a las personas que sean abogados, ingenieros, médicos, etc, sino que todo lo hagan con la mayor profesionalidad posible. Se descuida, por ejemplo, la capacitación en oficios como albañilería, carpintería, plomería, que son profesiones tan dignas como otras pero que tal vez se las subevalúa. En esto hay un error de concepto, porque el carácter de profesionalidad lo aporta la persona y no sólo el título. Se puede ser albañil, plomero, mozo de bar y ser profesional en su especialidad por la dedicación y el orgullo que se siente de ofrecer un servicio de excelencia. Y existe con una demanda insatisfecha de mano de obra en estos rubros que, en muchos casos es bien remunerada.
31 Diciembre 2005 Seguir en 
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