"Con cualquier ritmo se refleja la emoción"
"Creo que cualquier ritmo es válido para reflejar una emoción, porque de eso se trata: uno se siente tocado por algo y empiezan a fluir cosas de acuerdo al compromiso ético y personal; después, la forma musical, es relativa", respondió el músico Lucho Hoyos.
Para precisar, el compositor sostuvo que puede enmarcar historias distintas en cualquier formato. "Habrá que ver la historia de que se trata, porque una chacarera tiene como formas musicales varios casilleros, al igual que todas las rítmicas, y la forma musical más cercana a la tristeza viene dada por el escondido. Pero también puedo tomar una chacarera y cantar y contar cosas tristísimas. Basta citar dos ejemplos: "La chacarera del triste" o "Responso por chacarera", que son dos obras monumentales y tristísimas".
En cuanto a "Canción del camino", el autor de "Bicho de ciudad" afirmó que es un retumbo. "Por supuesto que una vidala o una baguala encierran como más letanía, más tristeza sólo por lo rítmico, pero está bueno el desafío de plantearlo con una rítmica más entradora", concluyó en su análisis.
La chacarera sobre las "niñas viejas" condujo a la verdad
Cuando Alberto Rojo se enteró de que María Marta Alvarez, una de las "niñas viejas" de Mala Mala, había confirmado que su padre la encerraba en un cajón y la maltrataba, no lo podía creer. Es que, el caso que conmocionó a la sociedad tucumana en los años 80 y que dio orígen a la chacarera de Rojo, generó muchas versiones que nunca fueron confirmadas. Una de ellas era que el padre de María Marta maltrataba a sus hijas y las encerraba en un cajón de madera. Pero semejante historia, nunca fue confirmada y, por eso, nunca se publicó. Sin embargo Rojo la utilizó como base de su canción. Conmovido, el compositor confesó a LA GACETA que tenía la expectativa de que la versión del cajón hubiera sido falsa. "Tenía la esperanza de que lo haya imaginado y que no lo hubieran sufrido", afirmó. Pero al mismo tiempo, Rojo pudo reflexionar sin equivocarse: "qué magia inmensa la de la canción, que termina conduciéndonos a la verdad".
"Las niñas viejas de Mala Mala", una chacarera escrita por Rojo y Jorge Russo (un tucumano radicado en Barcelona), rescata el caso de estas tres niñas que aparentaban una edad mucho menor a la que tenían, debido a problemas de crecimiento y -se especulaba- malos tratos. A partir del reportaje que LA GACETA le hizo al músico, se pudo encontrar a una de las "niñas" en Tafí del Valle, quien confirmó que su padre las maltrataba y las encerraba en un cajón.
Incluso, la maestra que en su momento hizo la denuncia ante la Dirección de Minoridad y Familia, Luisa Rodríguez, habló con LA GACETA para agregar datos sobre el hecho: "las niñas casi no sabían hablar; en Mala Mala todos comentaban de las terribles palizas que les propinaba el padre, quien les había prohibido ir a la escuela", dijo la ex directora. De esta manera, la chacarera abrió paso al esclarecimiento de un dramático caso.
"Me conmueven ciertos hechos que he guardado en el anonimato"
"En la música popular hay una relación constante entre los escritores de canciones y las historias cotidianas, tanto de las escabrosas como de las otras. En mi caso, me conmueven ciertos hechos, que he guardado en el anonimato, y he tratado de hacer algo que a mí me parezca ?artístico?, que tenga sentido como canción", respondió Juan "Popi" Quintero ante una consulta de LA GACETA.
De todos modos, el "Popi" aclara que no cree en la canción de protesta ni en la de denuncia: "para mí es mezclar los tantos. Si uno quiere protestar, protesta; y si uno quiere componer un tema, se tiene que poner a trabajar sobre la letra y la música, y después, si queda o no en el imaginario de la gente, eso ya es un misterio", precisó.
En cuanto a la expresión de determinados relatos en diferentes formas musicales, el destacado músico sostuvo que, "en principio, todo está permitido. Me parece que no hay ciertos ritmos para temas determinados. Chico Buarque, por ejemplo, ha compuesto una samba sobre la dictadura en Brasil, y la samba no es lo que uno diría un ritmo triste, o violento".
Finalmente recordó un viejo tema de Luis Alberto Spinetta ("La bengala perdida") que habla sobre el caso del hincha de fútbol al que le pegó una bengala en la cara.
El "Mono" Villafañe opina que sobre todo , "hay que cantarle más al amor, a la tierra y al paisaje, porque el amor es lo único que nos da aliento, que no nos hace pensar en cosas malas".Consultado sobre canciones como las de Alberto Rojo, Roxana Carabajal y León Gieco, el "Mono" respondió que "mientras el poeta sepa decir las cosas que lleguen a la gente con estas historias verdaderas, me parecen que son válidas. También se produce una renovación en el cancionero popular", agregó. De todos modos, el intérprete no tiene expectativa de que se modifique la realidad: "después de 1976 se hicieron tantas canciones de protesta y de denuncia, y todo quedó en la nada..."







