Sabato en LA GACETA Literaria
Estuvo en los dos extremos de una historia de más de medio siglo. En 1949, cuando esta publicación daba sus primeros pasos, su presencia en Tucumán resultó decisiva para consolidar una aventura que parecía improbable. En 2000 volvió a la provincia y fue recibido en el diario por Daniel Alberto Dessein. Entre ambas visitas, rescatadas esta semana por Roberto Delgado en la sección Recuerdos fotográficos, se había tejido una relación que dejó huellas en estas páginas y también en una de las grandes novelas argentinas del siglo XX.
Daniel Alberto Dessein tenía 22 años cuando lanzó, el 28 de agosto de 1949, la sección que con el tiempo se convertiría en LA GACETA Literaria. Por esos días llegó Ernesto Sabato a Tucumán. Era ya el autor de Uno y el universo y El túnel. No solo colaboró con sus textos en la incipiente publicación, uno de los cuales forma parte del libro LA GACETA Literaria 1949-2026. Por su intermedio llegaron firmas como las de Vicente Barbieri y Carlos Mastronardi. A esa primera red se sumarían Adolfo Bioy Casares y Victoria y Silvina Ocampo, entre muchos otros.
Sabato volvió a Tucumán, por última vez, en octubre de 2000. Habían pasado casi tres décadas desde su anterior presentación en la provincia junto a Eduardo Falú. El 21 de octubre, ambos llevaron a un escenario levantado en la plaza Independencia el Romance de la muerte de Juan Lavalle, cuyos textos procedían de Sobre héroes y tumbas.
La novela encerraba una curiosa historia familiar que unía nuevamente a Sabato con Dessein. Uno de los personajes es Patrick Elmtrees, un oficial británico llegado al Río de la Plata con las invasiones inglesas, que se acriolla y transforma su apellido en Olmos. Sabato había tomado como modelo a un personaje real surgido de una conversación con Dessein.
Patrick Island, un irlandés sobrino de Beresford, había llegado con la primera invasión inglesa de 1806. Mientras avanzaban las tropas y caía agua hirviendo de los techos, un esclavo negro apuñaló a Patrick en la puerta de una casa. Su dueño ordenó que fuera recogido y atendido. Allí se enamoró de Bartola Gómez, hija del dueño de casa, con quien terminaría casándose. El soldado invasor se convirtió en criollo –pasó a llamarse Patricio Isla- y, más de tres décadas después, quedó envuelto junto con sus hijos en las guerras civiles argentinas. “El Destino no se manifiesta en abstracto sino que a veces es un cuchillo de un esclavo y otras veces es la sonrisa de una mujer soltera”, escribirá Sabato.
La tradición familiar recogida por Dessein cuenta que Isla participó del repliegue hacia el norte de las fuerzas de Lavalle. En abril de 1841 fue capturado por una partida federal y fusilado junto al convento de San Francisco, en Catamarca. Uno de sus hijos se salvó porque se había adelantado hacia Tucumán llevando una carta de su padre a un amigo. Al conocer la noticia de la ejecución se refugió en la casa de ese destinatario. Y allí la historia paterna se repitió: se enamoró de una hija de la familia y se casó con ella.
De esa rama tucumana descendería Emilia Rodríguez Isla, esposa de Alberto García Hamilton, fundador de LA GACETA y abuela materna de Dessein.
La literatura cerraba así un círculo singular. Una historia transmitida dentro de la familia del creador de LA GACETA Literaria había llegado a Sabato y reaparecido, transfigurada, en Sobre héroes y tumbas. Y aquel escritor que en 1949 había ayudado a crecer a una pequeña sección cultural regresaba a Tucumán, en el final del siglo, para recitar el final de Lavalle. Tenía 89 años y le dijo a LA GACETA que pensaba vivir quince más. Fueron once. LA GACETA Literaria lo despidió con una nota escrita por Dessein, fallecido once meses antes, en la que cuenta esta historia.
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