Las sustanciales diferencias en las cifras de lo previsto, originalmente en el Presupuesto vigente, con lo que se estima que cerrará el ejercicio, el 31 de diciembre, responden a la anualización de los incrementos salariales, anunciados por el Gobierno nacional y otorgados por el Poder Ejecutivo de Tucumán a lo largo del año. A este escenario, hay que sumarle otros factores que también implican modificaciones en las pautas de ejecución presupuestaria. Una de las que tiene mayor impacto en los cambios es la previsión para la ejecución de obras públicas. A mitad del año, el Gobierno nacional comenzó a distribuir cupos extras para los planes federales de viviendas y Tucumán resultó más que beneficiada en ese reparto, ya que también tiene en su haber la construcción del barrio Lomas de Tafí. En el análisis sobre el comportamiento de las finanzas y sus constantes variaciones deben tomarse en cuenta que, respecto del gasto, hay una notable incidencia por la inflación creciente que se registró en la Argentina. Respecto del nivel de ingresos, los fondos demás percibidos por el Estado responden, fundamentalmente, al incremento de la actividad económico. Esto significó que la provincia obtuviera mayores niveles de recaudación de impuestos nacionales (coparticipación) y de los ingresos por el cobro de tributos provinciales.
Tras el sinceramiento de las finanzas públicas tucumanas, al Gobierno no le queda otra estrategia que sentarse sobre los recursos y cuidar el ahorro obtenido a lo largo de los últimos años. A los excedentes fiscales hay que cuidarlos a ultranza porque, ante la experiencia del pasado, es fundamental tener cierta autonomía fiscal para atender las contingencias del futuro.
24 Diciembre 2005 Seguir en 
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